Trichophyton mentagrophytes

 

Morfología macroscópica:

Su morfología macroscópica es muy variada en función de las distintas cepas, aunque podemos describir dos tipos básicos: las cepas con morfología de tipo granular y aspecto pulverulento, de color blanquecino o cremoso y bordes desflecados e irregulares, con reverso de color marrón oscuro o rojizo y las cepas con morfología de tipo aterciopelado, con pliegues radiados y circulares y micelio blanco brillante y muy denso que suele virar a rosado en las colonias más viejas, su reverso es de color amarillento a rojizo.

Morfología microscópica:

Microscópicamente, la característica más destacable es la presencia de abundantes microconidias sésiles, redondas o subesféricas, formando racimos o grupos a lo largo de las hifas maduras. Las cepas de tipo aterciopelado suelen producir también microconidias en forma de lágrima que dificultan su diferenciación con T. rubrum. Sin embargo, una de las características microscópicas diferenciales de T. mentagrophytes es la formación de hifas en espiral o zarzillos (ver microfotografías). Pueden aparecer también hifas en forma de raqueta y clamidosporas.

Aunque no es habitual, y menos en las cepas de tipo granular, podemos encontrar macroconidias lisas y de tamaño variable, en forma de puro o claviformes, con 3 a 5 células, más gruesas y cortas que en T. rubrum.

Básicamente, las características que lo diferencian de T. rubrum, además de la formación de hifas en espiral, son: la producción de Ureasa (aunque hay algunas cepas de T. rubrum que también la producen) y la positividad en el test de los pelos perforados (ver microfotografías).

Fotografía (macro y microscópica): Daniel Val