Morfología microscópica de Aspergillus spp:

Conidióforo:

Hifa diferenciada que soporta la cabeza conidial y que surge como una ramificación perpendicular del micelio (generalmente formando ángulo agudo). Hay que tener en cuenta aspectos como: su longitud y diámetro, la presencia o ausencia de septos, su pigmentación, rugosidades (equinulaciones) o vellosidades.

Cabeza conidial:

Está formada por la vesícula, las fialides y las conidias. El conjunto de su morfología es fundamental para la carcaterización de las diversas especies de Aspergillus.

Vesícula:

Es un ensanchamiento del extremo distal del conidióforo que puede adoptar diversas formas (globosa, elíptica, de redoma …). Puede ser hialina o pigmentada.

Fialides (esterigmas):

Son las células formadoras de conidias (fialosporas) que se forman sobre la vesícula. Pueden aparecer sobre toda la superficie de la vesícula o sólo en una parte y pueden aparecer en una o dos filas o series (basales o primarias las inferiores y secundarias las superiores). Pueden ser hialinas o pigmentadas.

Conidias (fialosporas):

Surgen de las fialides formando cadenas no ramificadas. Pueden ser también hialinas o pigmentadas.

Basándonos en las anteriores características podemos establecer una serie de pautas de identificación para el género Aspergillus:
- la longitud y diámetro del conidióforo
- si las fialides ocupan toda la vesícula o sólo una parte de ella
- si las fialides aparecen en una sola fila, en dos, o en una o dos indistintamente
- el aspecto hialino o pigmentado de conidióforo, vesícula, fialides y conidias

Cleistotecios:

Son un tipo de ascocarpos que contienen en su interior ascos y ascocarpos que se producen por la conjugación nuclear y reducción cromática típicas de los hongos ascosporógenos. En Aspergillus spp existen generalmente ocho ascosporas, cada una con su núcleo haploide, en el interior de una estructura en forma de saco (asco). Según las distintas especies, los cleistotecios tienen diferente tamaño, color y asociación al resto del micelio.