Reino Fungi


No existe actualmente entre los microbiólogos un acuerdo mayoritario sobre los límites de este grupo de microorganismos a los que denominamos hongos. Si se definen como microorganismos eucariotas con pared celular rígida y sin clorofila, nos encontramos con que hay algunos organismos claramente derivados no clorofílicos de las algas que cumplen estos requisitos. Y tampoco se puede olvidar que muchos hongos presentan afinidades claras con los protozoos.

No hay duda sin embargo de que los microorganismos pertenecientes a dos de los grandes grupos de hongos, Ascomycetos y Basidiomycetos, no pueden relacionarse directamente ni con las algas ni con los protozoos. Otro grupo de organismos, los hongos mucosos, se incluyen por muchos autores entre los hongos porque forman cuerpos fructíferos similares, pero difieren de ellos en tantos aspectos que otros muchos autores prefieren considerarlos un grupo separado.

Aclarado esto, podemos decir de los hongos que son un grupo muy heterogéneo de organismos eucariotas (cromosomas rodeados de una membrana que los separa del citoplasma), con una membrana celular con alto contenido en ergosterol, pared celular con quitina, compuesta por polisacáridos y complejos polisacárido-proteína que determinan una estructura fibrilar y que carecen de diferenciación tisular. Son heterótrofos (dependen de fuentes externas de carbono) y no fotosintéticos (no tienen clorofila). Algunos poseen una cápsula polisacárida que les proporciona capacidad inmunogénica y antifagocítica. La mayoría producen enzimas que degradan una amplia variedad de sustratos orgánicos. Pueden vivir por tanto, como saprofitos, como parásitos o de ambas formas.

Sus hábitats naturales son muy variados: algunos son acuáticos (viven generalmente en agua dulce, pero los hay marinos), pero la mayoría tienen hábitats terrestres, en el suelo o sobre restos orgánicos, desempeñando casi siempre un papel fundamental en la mineralización del carbono orgánico. Una gran variedad de ellos son parásitos de los vegetales y causan la mayoría de las enfermedades económicamente importantes de las plantas que cultivamos. Aunque también los hay parásitos de los animales, y del hombre por lo tanto, tienen una importancia patógena mucho menor que las bacterias.

Si los comparamos, en cierto tipo de comportamientos, con las bacterias, cabe destacar que los hongos tienen necesidades nutritivas muy simples y sus ciclos metabólicos y biosintéticos no son especialmente diferentes a los de aquellas. Pero en los aspectos morfológicos y en los ciclos sexuales presentan una variedad considerable, siendo estos rasgos los que se utilizan habitualmente para clasificarlos en familias, órdenes, géneros y especies.

Dentro del grupo denominado mayoritariamente hongos hay unas 80.000 especies clasificadas.

Estructura vegetativa

La estructura vegetativa de un hongo se llama generalmente talo (del griego "thallos": vástago) y suele estar formado por filamentos, casi siempre ramificados. Cada filamento individual se llama hifa, y el conjunto de hifas se denomina micelio. El micelio se origina durante el crecimiento, bien por ramificación o bien por fusión de las hifas.

Pero no todos los hongos son filamentosos. Algunas formas acuáticas, aunque plurinucledas, son unicelulares. Las levaduras, otro grupo de hongos, son también unicelulares aunque, dependiendo de las condiciones medioambientales, puede darse tanto el desarrollo unicelular, proceso de gemación en el cual la célula hija se separa de la madre en cuanto ha madurado, como el filamentoso, que se lleva a cabo por la prolongación contínua de las puntas de las hifas.

Algunos hongos patógenos de los animales presentan dimorfismo, desarrollándose en formas con aspecto de levaduras cuando crecen a temperaturas alrededor de los 37ºC, o en formas miceliares si crecen a temperaturas inferiores.

De cualquier forma, la célula vegetativa de la hifa de un hongo contiene casi siempre más de un núcleo, por lo que puede considerarse como una masa citoplasmática multinucleada contenida en el interior de un sistema de tubos, a lo cual se le llama sistema cenocítico. En el interior de la hifa suele haber movimiento citoplasmático hacia las puntas de la hifa, incluso si las hifas tienen paredes transversales (septos) ya que suelen tener uno o varios poros en su centro para permitir estos movimientos.