Micología clínica:

Las micosis (infecciones producidas por hongos) vienen condicionadas por tres factores principales: la vía de entrada en el huésped, su estado inmunológico y la agresividad del patógeno. De las cerca de 100.000 especies de hongos identificadas sólo 100 de ellas pueden considerarse patógenos potenciales para el ser humano.

La posibilidad de invadir los tejidos del organismo y producir enfermedad, depende de la virulencia del agente infeccioso, de la cantidad, la vía de infección, la inmunidad del huésped, el órgano afectado y la coexistencia con otras infecciones o enfermedades. Según Rchardson, para que un hongo actúe como patógeno se precisa que posea los siguientes atributos:

que se adhiera al estrato córneo o a las superficies mucosas
que tenga capacidad de penetración de los tejidos del huésped para facilitar el acceso a los órganos o líquidos corporales “diana”
que posea facilidad para multiplicarse in vivo (requiere termotolerancia y adaptación a las condiciones fisicoquímicas del huésped)
que sea capaz de eludir los mecanismos de defensa del huésped

Aunque se hayan cumplido todas las premisas previas, un hongo no puede considerarse patógeno si no produce daño tisular.

Algunas características de las micosis:

Aparecen frecuentemente en individuos con enfermedades o condiciones subyacentes (avitaminosis, diabetes, lesiones valvulares, cavernas pulmonares tuberculosas crónicas, SIDA, otras inmunodepresiones ...).
Su tendencia a la cronicidad.
La relativa facilidad con que se puede llegar al diagnóstico etiológico por la visualización directa del hongo en el producto patológico o por su aislamiento en cultivo.

Para hablar de este tipo de patologías las englobamos en grandes grupos en función de los elementos afectados en el cuerpo humano:

Infecciones por hongos oportunistas

Son las producidas por hongos que se encuentran normalmente en el suelo, agua o plantas y que, raras veces, producen infecciones en pacientes de salud normal, pero que, sin embargo, son capaces de aprovechar los estados de debilidad orgánica de pacientes inmunocomprometidos (transplantados, enfermos hematológicos, VIH ...) para llegar a producir en estos enfermos infecciones incluso mortales. Las más importantes son: las candidiasis (producidas por levaduras del género Candida), las criptococosis (producidas por levaduras del género Criptococcus), las aspergilosis (producidas por hongos filamentosos del género Aspergillus) y las zygomicosis o mucormucosis (producidas por hongos Zygomicetos).

Infecciones superficiales

Afectan a las capas queratinizadas de la piel o de las uñas y a las porciones suprafoliculares del cabello, sin invadir células vivas (Pitiriasis versicolor, Tinea nigra palmaris, Piedra blanca y Piedra negra). La gran mayoría de las infecciones micóticas superficiales (dematofitosis) están producidas por los denominados hongos dermatofitos aunque hay otros tipos de hongos capaces de invadir y producir patologías en los tejidos cutáneos (dermatomicosis): Exophiala werneckii, Trichosporon cutaneum, Scopulariopsis brevicaulis, Malassezia furfur o Candida albicans.

Infecciones subcutáneas

Los hongos que las producen son saprofítos ambientales distribuidos por todo el mundo, lo que dificulta en gran medida su diagnóstico (Es complejo dilucidar si el aislado es el causante de la patología o, simplemente, estaba allí presente sin intervenir). Generalmente suelen localizarse tras inoculaciones traumáticas y afectan sobre todo a pacientes inmunodeprimidos.

Infecciones sistémicas

La micosis sistémicas son infecciones que implican sistemas orgánicos importantes o a más de un tipo de tejido u órgano. Suele distinguirse entre las infecciones sistémicas producidas por hongos dimórficos y aquellas causadas por hongos oportunistas (entre los que se incluye las Levaduras).