Cultivo de virus

Muchos virus pueden desarrollarse en cultivos celulares o en huevos fértiles en condiciones estrictamente controladas. Sigue recurriéndose al crecimiento de los virus en animales para el aislamiento primario de algunos de ellos, y para los estudios de la patogenia de las enfermedades virales y de la oncogénesis viral. En los laboratorios de diagnóstico se intenta recuperar a los virus de las muestras clínicas para establecer los aspectos etiológicos de las enfermedades. En los laboratorios de investigación se cultivan virus como base de los análisis detallados de la expresión y la replicación virales.

La disponibilidad de células desarrolladas in vitro ha facilitado la identificación y el cultivo de virus recién aislados y la caracterización de los que ya se conocían. Hay tres tipos básicos de cultivo celular. Los cultivos primarios se efectúan mediante dispersión de células (por lo general con tripsina) de tejidos huéspedes recién extirpados. En general no pueden crecer más allá de unos cuantos pasos en cultivo, como cultivos secundarios. Las líneas celulares diploides son cultivos secundarios que han experimentado un cambio que permite su cultivo limitado (hasta 50 pasos), pero que retienen su patrón cromosómico normal. Las líneas celulares continuas son cultivos capaces de crecimiento más prolongado, quizá indefinido, y que se han obtenido de líneas celulares diploides o de tejidos malignos. Invariablemente tienen números alterados e irregulares de cromosomas. El tipo de cultivo celular que se emplee para cultivar virus depende de la sensibilidad de las células a tal virus particular.

Identificación de células infectadas por virus: Es posible vigilar la multiplicación de un virus de diversas maneras:

l. Desarrollo de efectos citopáticos, es decir, cambios morfológicos en las células. Los tipos de efectos citopáticos inducidos por virus consisten en lisis o necrosis celulares, formación de inclusiones, formación de células gigantes y vacuolización citoplásmica. La mayor parte de los virus producen algún efecto citopático manifiesto en las células infectadas que es, en general, característico del grupo del virus.

2. Aparición de una proteína codificada por el virus, como la hemaglutinina del virus de la influenza. Se pueden emplear antisueros específicos para identificar la síntesis de proteínas virales en las células infectadas.

3. Adsorción de eritrocitos a las células infectadas, técnica que se llama hemadsorción, a causa de la presencia de hemaglutinina codificada por el virus (parainfluenza, influenza) en las membranas celulares. Esta reacción se vuelve positiva antes que sean visibles los cambios citopáticos y, en algunos casos, ocurre en ausencia de éstos.

4. Interferencia por un virus no citopatógeno (por ejemplo, el de la rubéola) con la replicación e inducción de efectos citopáticos por un segundo virus de carga (por ejemplo, echovirus) que se añade como indicador.

5. Transformación morfológica por un virus oncógeno (por ejemplo, virus del sarcoma de Rous), que suele acompañarse de pérdida de la inhibición de contacto y acumulación de células en focos definidos.

Durante la multiplicación de los virus en el interior de las células, pueden producirse estructuras específicas de virus, denominadas cuerpos de inclusión. Estas estructuras llegan a ser mucho más grandes que las partículas individuales del virus, y a menudo muestran afinidad para los colorantes ácidos (por ejemplo, la eosina). Pueden situarse en el núcleo (herpesvirus), en el citoplasma (poxvirus) o en ambos (virus del sarampión). En muchas infecciones virales, los cuerpos de inclusión son el sitio de desarrollo del virión (la fábrica del virus). En algunas infecciones (poxvirus, reovirus), el cuerpo de inclusión consiste en masas de partículas virales en el proceso de replicación. Aun en otros casos más, como en el cuerpo de inclusión intranuclear del herpes, el virus se multiplica en una etapa más temprana de la infección y el cuerpo de inclusión parece ser un producto residual de la multiplicación viral. Las variaciones en el aspecto del material de inclusión, dependen de la composición del fijador tisular empleado.

La presencia de cuerpos de inclusión puede ser de considerable utilidad en el diagnóstico. Las inclusiones intracitoplásmicas de las células nerviosas, denominadas cuerpos de Negri, son patognomónicas de la rabia.

 

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