La infección viral y el huésped

En el control de las infecciones virales participan Los componentes tanto humoral como celular de la reacción inmunitaria. Los virus desencadenan una reacción tisular distinta a la que producen las bacterias patógenas. En tanto los leucocitos polimorfonucleares constituyen la principal reacción celular a la inflamación aguda provocada por las bacterias piógenas, la infiltración por células mononucleares y linfocitos es lo que caracteriza a la reacción inflamatoria de las lesiones virales no complicadas.

Las proteínas codificadas por los virus, por lo general las de la cápside, sirven como blancos de la reacción inmunitaria. Las células infectadas por virus pueden ser lisadas por los linfocitos T citotóxicos como resultado de su reconocimiento de los polipéptidos virales sobre la superficie celular. La inmunidad humoral protege al huésped contra la reinfección por el mismo virus. Esta es la base de los programas de vacunación viral. EL anticuerpo neutralizante bloquea la iniciación de la infección viral, probablemente durante la etapa de fijación o pérdida de la cubierta. Es importante el anticuerpo IgA secretor para proteger contra infecciones por virus que entran por las vías respiratorias o gastrointestinales.

Además de la inmunidad específica, la infección viral puede desencadenar algunos mecanismos no específicos de defensa del huésped. La más prominente entre las reacciones "no inmunitarias" es la inducción de interferones (ver más adelante).

Las características especiales de ciertos virus pueden tener efectos profundos sobre la reacción inmunitaria del huésped. Algunos virus infectan y lesionan a las células del sistema inmunitario. EL ejemplo más impresionante es el retrovirus humano relacionado con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que infecta a los linfocitos T y destruye su capacidad para funcionar.

Se han identificado también efectos adversos de la reacción inmunitaria ante la infección viral. Algunos virus no matan invariablemente a las células que infectan. Podría participar la reacción inmunológica del huésped en estas situaciones, en los cambios patológicos y en la enfermedad clínica observados. Este fenómeno se ejemplifica en la infección viral llamada coriomeningitis linfocítica del ratón. La infección de los ratones neonatos antes que desarrollen suficiencia inmunológica da por resultado infección viral de por vida, que no se acompaña de enfermedad aguda; sin embargo durante la vida posterior, muchos de los ratones infectados de manera crónica desarrollan una enfermedad debilitante mortal que afecta al sistema nervioso central. Estos animales manifiestan también glomerulonefritis crónica, al parecer causada por depósito de complejos de antígeno viral y anticuerpo (ver capítulo 44).

Se ha observado otro tipo de trastorno inmunopatológico, en el hombre previamente inmunizado con vacunas que contienen virus del sarampión o virus sincitial respiratorio muertos. Estas personas pueden desarrollar reacciones inmunitarias poco comunes que tienen consecuencias graves cuando se exponen al virus infeccioso natural. La fiebre hemorrágica del dengue con síndrome de choque, ocurre en personas que ya han tenido por lo menos una infección por otro serotipo del dengue, y puede ser una manifestación natural de mismo tipo de inmunopatología.

Otro efecto adverso potencial de la reacción inmunitaria es el desarrollo de autoanticuerpos. Si un antígeno viral desencadenara la producción de anticuerpos y éstos reconocieran de manera fortuita un determinante antigénico en una proteína celular de los tejidos normales, el resultado sería lesión celular o pérdida de una función no relacionada con la infección viral. En la actualidad, la magnitud de este problema potencial para la enfermedad humana se desconoce.

La edad del huésped es un factor en la patogenicidad del virus. A menudo se produce una enfermedad más grave en los animales neonatos. Además de la maduración de la reacción inmunitaria con la edad, parece haber cambios relacionados con la misma en la sensibilidad de ciertos tipos de células a la infección viral.

Las infecciones por virus pueden ocurrir en todos los grupos de edad, pero quizá tengan su impacto principal en épocas diferentes de la vida, como en la rubéola, que es más grave durante la gestación, y la encefalitis de St. Louis, que es mucho más grave en los ancianos.

 

seguir