La infección viral
Para producir una enfermedad, los virus deben entrar en un huésped y estar en contacto con células sensibles, replicarse en ellas y producir lesión celular. Es mucho aún Lo que no se sabe sobre este proceso en muchas infecciones virales, pero los estudios genéticos y bioquímicos culminarán tarde o temprano en la comprensión de la patogenia viral a nivel molecular. Se requieren dichos conocimientos para diseñar estrateglas antivirales verdaderamente eficaces y específicas. La mayor parte de lo que se sabe sobre la patogenia viral se basa en modelos animales, porque es mucho más fácil manipular y estudlar tales sistemas.
De forma esquemática podemos considerar varias etapas en la evolución de la infección viral:
Entrada y replicación primaria
La mayor parte de los virus entran en sus huéspedes por la mucosa de las vías respiratorias o gastrointestinales. Excepciones de primer orden son los virus que se introducen directamente en la sangre por medio de agujas (hepatitis B, virus de inmunodeficiencla humana (HIV) o por medio de insectos vectores (arbovirus). Muchos virus se replican en el sitio primario de entrada. Algunos, como los virus de la influenza (infecciones respiratorias) y los rotavirus (infecciones gastrointestinales) producen la enfermedad en el sitio de entrada y no necesitan diseminarse más por vía general.
Diseminación de los virus y tropismo celular
Muchos virus producen enfermedad en sitios distantes a su punto de entrada (por ejemplo, enterovirus, que entran por las vías digestivas pero producen enfermedad del sistema nervioso central). Después de su replicación primarla en el sitio de entrada, estos virus se diseminan en el interior del huésped. Los mecanismos de la diseminación viral varían, pero La vía más común es la sangre o el líquido linfático. La fase virémica es breve en muchas infecciones virales. En unos cuantos casos se invaden las neuronas; esa es, al parecer, la manera en que el virus de la rabia llega al cerebro para producir enfermedad, y la manera en que se desplaza el virus del herpes simple hacia los ganglios nerviosos para iniciar infecciones latentes.
La diseminación viral puede depender en parte de genes virales específicos. Los estudios con reovirus han demostrado que la magnitud de la diseminación desde el aparato digestivo, depende de una de las proteínas de la cápside exterior. El tropismo celular y tisular de un virus determinado suele reflejar la presencia de receptores específicos en la superficie celular para dicho virus. Estos son componentes de la superficie celular con los que puede entrar específicamente en interacción una región de la superficie viral (cápside o cubierta) e iniciar la infección. Al parecer, los receptores son constituyentes celulares que funclonan con el metabolismo celular normal, pero que además resultan tener afinidad por un virus particular. En la mayor parte de los casos no se conoce la naturaleza química de los receptores virales.
Un segundo mecanismo del tropismo tisular abarca enzimas proteolíticas. Ciertos paramixovirus no son infecciosos hasta que una glucoproteína de la cubierta experimenta segmentación proteolítica. No ocurrirán rondas múltiples de replicación viral en los tejidos que no expresen las apropiadas enzimas activadoras.
Lesión celular y enfermedad clínica
la destrucción de las células infectadas por virus en los tejidos blanco y las alteraciones fisiológicas producidas en el huésped por la lesión tisular son, en parte, la causa del desarrollo de enfermedad. Sin embargo, la enfermedad clínica por infección viral es resultado de una serie compleja de acontecimientos, y no se conocen muchos de los factores que determinan la magnitud de la enfermedad. La enfermedad clínica es un indicador insensible de infección viral; son muy comunes las infecciones virales no manifiestas.
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