La estructura viral

El conocimiento de la estructura viral es necesario para comprender la interacción de las partículas virales con los receptores de la superficie celular y con los anticuerpos neutralizantes. Será la base para idear medicamentos específicos capaces de bloquear la adherencia del virus, el desprendimiento de su envoltura o las dos cosas en las células susceptibles.

Los adelantos en las técnicas de difracción con rayos X y en la microscopía electrónica, han hecho posible el resolver diferencias sutiles en la morfología básica de los virus. El estudio de la simetría viral en el microscopio electrónico requiere el uso de colorantes con metales pesados (por ejemplo, fosfotungstato de potasio) para acentuar la estructura de la superficie. El metal pesado penetra la partícula viral semejante a una nube y resalta la estructura superficial de los virus mediante "tinción negativa".

Tipos de simetría de las partículas virales

La arquitectura viral puede agruparse en tres tipos, en base al arreglo de las subunidades morfológicas:

Simetría cúbica: Toda la simetría cúbica observada en los virus de los animales, hasta la fecha, es del patrón icosaédrico, la disposición más eficiente de subunidades en una cubierta cerrada. Conocer las reglas que orientan la simetría icosaédrica hace posible determinar el número de capsómeros en una partícula, característica importante de la clasificación de los virus.

El ácido nucleico viral se condensa dentro de las partículas isoméricas; en la condensación del ácido nucleico en una forma adecuada para su acumulación participan proteínas "nucleares" codificadas por el virus o, en el caso de los papovirus, histonas celulares. No han podido definirse aún las reglas para la incorporación del ácido nucleico en las partículas isométricas; probablemente una "secuencia de empaque" participa en el ensamble, aunque en general no son cruciales las estructuras primarias, secundarias y terciarias del ácido nucleico. Existen limitaciones de tamaño en las moléculas de ácido nucleico que se pueden empacar o acumular en una cápside icosaédrica determinada. Las cápsides icosaédricas se forman de manera independiente del ácido nucleico. La mayor parte de los preparados de virus isométricos contendrán algunas partículas "vacías", desprovistas de ácido nucleico viral. Ejemplos de simetría cúbica son los grupos de virus tanto de ADN como de ARN.

Simetría helicoidal: En los casos de simetría helicoidal, las subunidades proteínicas están fijas de manera periódica al ácido nucleico viral, con lo que lo amplían en una espiral. El complejo filamentoso de proteína y ácido nucleico viral (nucleocápside) se enrolla a continuación dentro de una cubierta que contiene lípidos. Por lo tanto, a diferencia del caso de las estructuras icosaédricas, existe una interacción periódica regular entre la proteína de la cápside y el ácido nucleico en el virus que tiene simetría helicoidal. No es posible que se formen partículas helicoidales "vacías".

Todos los ejemplos conocidos de los virus de animales con simetría helicoidal contienen genomas de ARN y, con excepción de los rabdovirus, cuentan con nucleocápsides flexibles que están enrolladas en una esfera dentro de las cubiertas.

Estructuras complejas: Algunas partículas virales no presentan simetría cúbica o helicoidal simple, sino que tienen una estructura más complicada. Por ejemplo, los poxvirus tienen forma de ladrillos con rebordes sobre su superficie exteARN, y un centro o núcleo y cuerpos laterales en su interior.


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