El laboratorio de microbiología clínica
Generalmente, el laboratorio de Microbiología Clínica está a cargo de un Jefe de Servicio del que dependen varios facultativos, el personal sanitario no facultativo (ATS/TEL/AC) y el personal de secretaría. La persona encargada de la supervisión del laboratorio suele ser un/a ATS o TEL.
A efectos de trabajo cotidiano, y para una mejor organización, el laboratorio de Microbiología Clínica suele dividirse en zonas de trabajo más pequeñas (Unidades) que se dedican a temas concretos dentro del amplio campo de la Microbiología. Podríamos citar por ejemplo: Respiratorio, Digestivo, Mycobacterias, Hemocultivos, Orinas, Hongos, Anaerobios, Bacteriología General, Serología, Virología-Cultivos Celulares, ETS, Parásitos ...
Generalmente, un facultativo se encarga de una o varias unidades en las que organiza y supervisa las líneas generales de trabajo, emite y firma los informes de resultados y tiene a su cargo varios ATS/TEL/AC que son los que se encargan de llevar a cabo las rutinas de trabajo establecidas en cada unidad.
El personal de Secretaría se encarga, básicamente, del registro de datos referidos a muestras/pacientes y de la preparación de informes.
La Supervisora se encarga de la organización directa del trabajo, de la coordinación entre Jefe de Servicio, Facultativos y el resto del personal, y del control del almacén y de los pedidos del Laboratorio.
Como ya hemos comentado anteriormente, un laboratorio de microbiología clínica funciona, generalmente, sobre la base de dos sistemáticas de trabajo bien diferentes:
el de la microbiología convencional, que busca aislar e identificar a los patógenos causantes de las enfermedades infecciosas por el procedimiento de cultivo de muestras procedentes de los pacientes a estudio (bacteriología, micología y virología).
el de la serología, que investiga sobre los sueros de los pacientes la presencia directa de los microorganismos patógenos (investigación de antígenos) o las "marcas" que estos microorganismos, aunque ya no estén presentes o activos, dejan en el sistema inmunológico humano (investigación de anticuerpos).
El trabajo que se realiza en bacteriología puede resumirse en los siguientes pasos:
Siembra de las muestras a estudio en los medios de cultivo adecuados y tinciones a partir de los productos originales
Incubación de los medios, en placa o líquidos, ya sembrados
Aislamiento de las colonias sospechosas -> tinciones
Pruebas rápidas
Identificación de las bacterias aisladas (paneles MicroScan, galerías API, etc)
Antibiograma (para el tratamiento antibiótico adecuado)
El trabajo que se realiza para los estudios de serología
se basa casi siempre en la detección de reacciones Antígeno/Anticuerpo
que se producen al tratar el suero de los pacientes con reactivos especiales.
Las técnicas más utilizadas para ello son: ELISA, Inmunofluorescencias
y Aglutinaciones.
El cultivo de virus consiste en inocular las muestras que se quieren estudiar sobre capas de células especialmente preparadas. Así se consigue la supervivencia y replicación de virus y su posterior detección por técnicas específicas generalmente basadas en la inmunofluorescencia (Shell-Vial).