Diagnóstico de la enfermedad infecciosa

Ya hemos dicho antes que el propósito de la microbiología clínica es colaborar estrechamente con los clínicos y otros miembros del equipo de salud para proporcionar el diagnóstico y manejo óptimo de los pacientes con enfermedades infecciosas, y para prevenir la diseminación de la enfermedad a otros individuos. En general, es importante documentar la presencia de una infección, determinar su naturaleza específica y administrar lo más rápidamente posible la terapia adecuada durante el curso de la enfermedad. El diagnóstico y tratamiento inicial son por lo general más urgentes en las enfermedades infecciosas que en cualquier otro tipo de proceso patológico. En muchas infecciones el tratamiento rápído es crucial. Tanto la mortalidad como la morbilidad se pueden reducir en forma significativa si se inicia pronto el tratamiento adecuado. En otros casos, puede evitarse o abreviarse la hospitalización si se proporciona la terapia específica lo suficientemente temprano.

El dignóstico de las enfermedades infecciosas se basa en dos aspectos bien diferentes:

el clínico: se basa en el estudio de los síntomas y signos clínicos que la enfermedad produce en el paciente
el del laboratorio: se basa en la demostración de la presencia del agente productor de la enfermedad o de la huella que éste ha dejado en su contacto con el sistema inmunológico del individuo.

El diagnóstico clínico es en muchos casos bastante demostrativo para el médico acostumbrado a recoger e interpretar los datos que la historia clínica y la exploración le ofrecen, pero, aun así, este diagnóstico presuntivo deberá ser confirmado por un diagnóstico de laboratorio. Aún más, hay casos en que por la clínica sólo se puede llegar al diagnóstico sindrómico (caso de las meningitis agudas, pleuritis, cistopielitis ...) y sólo el laboratorio de Microbiología puede llegar a un verdadero diagnóstico del agente causal. Por otro lado, un mismo microorganismo puede dar una gran variedad de cuadros clínicos, en una o varias localizaciones.

Por todo ello, la única confirmación de un diagnóstico clínico es el diagnóstico etiológico, que ofrece el laboratorio de Microbiología clínica.

El laboratorio de Microbiología, a la hora de prestar ayuda al médico clínico ante las enfermedades infecciosas, ofrece tres caminos diferentes con objetivos bien diferenciados:

desde el campo de la Bacteriología y de la Micología es posible:

- aislar e identificar bacterias u hongos patógenos a partir de especímenes clínicos.
- proporcionar baremos de susceptibilidad antimicrobiana que permitan implantar una adecuada antibioterapia.

(Desde finales de 1940 se han utilizado diversas variantes de la técnica de difusión en disco. Se ha establecido una metodología estandarizada que valora diámetros de zonas en correlación con la concentración inhibitoria mínima). (paneles MicroScan -> diluciones seriadas de antibiótico en las filas de pocillos. Técnicas de difusión en placa de ágar con discos impregnados de antibiótico)

desde el campo de la Serología es posible:

- determinación de la presencia de patógenos en el organismo (detección directa de sus antígenos)
- determinación de la huella que estos patógenos dejan en el sistema inmunológico del paciente (detección y cuantificación de los anticuerpos que nuestro organismo produce contra dicho patógeno)

desde el campo de la Virología es posible:

- aislar e identificar virus a partir de especímenes clínicos