1.3. La edad de oro de la Microbiología

La edad de oro de la bacteriología comenzó con los extraordinarios hallazgos de Pasteur y Koch que determinan la orientación etiológica de la medicina. Luis Pasteur (1822-1895) y Roberto Koch (1843-1910) elaboran la doctrina infecciosa de muchas enfermedades: la enfermedad es una lucha entre el agente causal y el organismo. Esa doctrina condujo también al reconocimiento de algunos fenómenos inmunológicos. La microbiología, aunque no las enfermedades infecciosas, es por tanto, una ciencia joven.

A Louis Pasteur se debe el término microbio con el que denominó a todas las formas de vida microscópica y la destrucción del concepto erróneo de la generación espontánea. Lázaro Spallanzani (1729-1799) demostró que no aparecían microorganismos de forma espontánea en infusiones orgánicas que se calentaban en recipientes herméticamente cerrados durante tiempo suficiente.

Louis Pasteur demostró, creando matraces con largos cuellos de cisne que la introducción de aire calentado, aire filtrado a través de un algodón y aire introducido por el largo cuello en el matraz no producía la putrefacción de las soluciones estériles introducidas en los mismos.

Louis Pasteur se licenció en química. Obtuvo una plaza de profesor de física en Dijon.

Pronto separó por fermentación las dos variedades de ácido tartárico y abre el camino para el estudio de los procesos de fermentación. Describió con detalle la fermentación láctica (1857), y butírica (1860) observando por primera vez la existencia de microorganismos que no precisan oxígeno para vivir. Descubrió, por encargo de los vinateros franceses el mecanismo de la conversión de vino en vinagre, identificando su agente causal y demostrando con ello la naturaleza de la enfermedad del vino. El calentamiento a 50-60º evita estas alteraciones sin destruir otras propiedades del vino y con ello se inventó lo que hoy conocemos como Pasteurización.

Del campo vegetal pasó al mundo veterinario y a estudiar el carbunco y la peste aviar. Son célebres sus estudios en los "campos malditos" en las inmediaciones de Chartres donde al menos el 20% de las ovejas morían de "la bazera" o el mal del bazo. Pasteur afirmó que los animales contraían la enfermedad comiendo y lesionándose con pastos infectados. La demostración de que la inoculación del ganado y de las aves con microorganismos causantes de la enfermedad previamente calentados y desecados prevenía la misma significa el principio de la inmunización y un ejemplo de investigación rápida e inmediatamente eficaz y práctica.

Una de las más graves y preocupantes de la época, por ser fatal, era la rabia. Descubrió sus lesiones neurológicas pero no encontró en ellas bacterias responsables, pese a lo cuál continuó sus experiencias con desecación del material infectante y la inyección a animales de experimentación. Un hecho que le dio notoriedad fue la mordedura de Joseph Meister por un perro rabioso y la seguridad de que se seguiría de una muerte cierta. Pasteur aplicó su técnica de vacunación al niño, aún después de infectado y salvó su vida, lo que extendió pronto esta técnica por el mundo. Joseph Meister fue después hasta su muerte empleado del instituto Pasteur en París.

Después de superarse el siglo desde la muerte de Louis Pasteur (28 de septiembre de 1895) la humanidad y la medicina tienen una deuda impagable con este hombre cuyas contribuciones a la salud pública y a la microbiología clínica han sido enormes y duraderas. Su obra es inmensa por su contenido y por su método. Pasteur fue un pionero de la microbiología clínica y médica por su aguda capacidad de observación, por su sentido práctico, por su espíritu de servicio y por un concepto de la investigación inducido por la necesidad de solucionar problemas inmediatos.

Robert Koch nació en Hannover en 1843 y se graduó en Göttinger en 1866, donde fue discípulo de Henle del que toma el interés por la naciente Microbiología. Además de los trabajos sobre el carbunco que motivaron sus célebres postulados, Koch describió en 1881 los métodos para aislar cepas en cultivo puro en su obra sobre la infección de las heridas. Había utilizado previamente infusiones líquidas de carne en el cultivo de las bacterias lo que no le permitía aislarlas en cultivo puro. Por ello añadió a dichos cultivos gelatina tibia permitiendo después que se solidificara al enfriarla y observando como con este procedimiento las colonias crecían aisladas y aislables, permitiendo el estudio de cepas en cultivo puro. En 1883 descubrió el bacilo causante de la tuberculosis que lleva su nombre y en ese mismo año viaja por Egipto descubriendo el Vibrión colérico e iniciando la base de la lucha contra dicha enfermedad.

Su presentación de la tuberculina en el congreso de Berlín de 1890 como un potencial procedimiento terapéutico despertó un gran interés, posteriormente frustrado, pero se convirtió sin pretenderlo en un magnífico procedimiento diagnóstico. Las contribuciones de Koch en otros campos son menos conocidas pero son innumerables e importantísimas, baste citar los estudios sobre la epidemiología del cólera, la fiebre tifoidea, la fiebre recurrente, la peste, la tripanosomiasis, el paludismo y otras muchas. Todo ello le vale uno de los primeros premios Nobel, el de 1905. Fallece en Baden-Baden 5 años más tarde.

Coetáneo de Pasteur y Koch fue el alemán Klebs que descubrió junto a Friederich Loeffler (1852-1915) cirujano militar, el bacilo causante de la difteria. Karl Joseph Ebert (1835-1926) describe el agente causal de la fiebre tifoidea y Gaffky lo aisla en 1884 en cultivo puro.

La lepra fue estudiada por el noruego Armauer Hansen (1841-1912) que logra ver los bacilos en 1871, estudio que luego completó Albert Neisser (1855-1916) especialista en enfermedades venéreas que aisló en 1879 el gonococo.

En la línea que mencionamos es, una vez más, un alemán, Arthur Nicolaier quien descubre en Göttingen el bacilo tetánico que lleva su nombre. La escuela alemana se extendió por todo el mundo y ejemplo de ello es el del japonés Kitasato al que junto con Yersin (de la escuela francesa) y trabajando por separado corresponde el mérito de descubrir el bacilo causante de la Peste. Shiga, otro japonés, descubre una causa no amebiana de disentería, la disentería bacilar.

Son contribuciones muy sustanciales las del británico Bruce que aisló el agente causal de la fiebre de Malta y las de Schaudinn y Hoffman que descubren el Treponema responsable de la sífilis en 1905.