1.1. De Hipócrates a Van Leuwenhoek

La medicina era de tipo religioso y mágico en el periodo precientífico. Los griegos conquistaron la racionalización científica y la concepción técnica en el período hipocrático. Sin conocer la causa, era bien sabido que muchas enfermedades estaban causadas por "gérmenes" capaces de transmitirse, lo que indujo recomendaciones higiénicas de carácter incluso religioso que evidentemente se basaban en el saber común. Los leprosos ya eran aislados en la cultura egipcia y hebrea. Los escritores romanos y griegos aceptan el contagio producido por "criaturas invisibles" como un hecho cierto y en Roma la higiene pública toma buena nota de dicha situación con la realización de importantes obras de higiene pública como la conducción de aguas, el sistema de eliminación de excretas por medio de cloacas y la creación de baños y termas.

La etapa árabe-cristiana que se extiende desde la caída del imperio romano hasta el renacimiento, se caracteriza por las convulsiones sociales, las guerras, la miseria y la ruina y por tanto el desarrollo científico sufre un considerable retraso y el saber tradicional es conservado, en ocasiones con carácter precario por la Iglesia. De esta etapa son sin embargo, la lepra traída a Europa occidental por los cruzados, la peste negra y las epidemias de tifus exantemático y sífilis que contribuyeron a asentar la idea de la transmisibilidad y a fomentar la necesidad de luchar contra las mismas. El Decamerón de Boccacio es quizá la obra que mejor recoge el pensamiento social de la época sobre las epidemias y los usos y costumbres para luchar frente a ellas.

Detalle de manuscrito del siglo XIII que muestra el tratamiento de
varias heridas en la Escuela de Salerno (en British Library, Londres)

La medicina medieval redescubrió la tradición hipocrática-galénica. Fue en el siglo XVI cuando Girolamo Fracastoro de Verona (1483-1553) establece con claridad en el libro "De Contagione et contagiosis morbis" la hipótesis de la transmisibilidad de ciertas enfermedades por medio de un "contagium vivum" o sustancia que se transmite y causa la enfermedad. En su poema "Syphilis sive de Morbo Gallico" narra la enfermedad del pastor Sífilo del que toma nombre la sífilis. En el siglo XVIII, aparecen en la Medicina los primeros esbozos de lo que había de ser el método anatomoclínico.

Era un hecho de observación común que las personas que habían padecido determinadas enfermedades infecciosas no volvían a sufrirlas. La viruela era un buen ejemplo pero algunos ganaderos sabían que los que habían padecido la presencia de lesiones cutáneas de la viruela vacuna no padecían viruela humana. Con este conocimiento, el inglés Jenner (1749-1823) realizó en 1776 inoculaciones a humanos utilizando pústulas de viruela vacuna y comprobó que esta práctica protegía frente a la humana. Con él surge realmente la moderna Inmunología. No fue sin embargo hasta el 26 de octubre de 1979 que la O.M.S. la erradicada esta enfermedad del mundo.

Semmelweis observó en 1847 la elevada mortalidad causada por infecciones en las mujeres que dan a luz en la maternidad de Viena; sugirió que los médicos transmitía dichas infecciones durante la exploración manual de las parturientas y demostró la reducción de dicho problema introduciendo el lavado de manos y la utilización del cloruro de cal.

Lister (foto izquierda) introduce enel Reino Unido la desinfección del material quirúrgico y de las vendas mediante el uso del fenol, abriendo el camino para la antisepsia. A ese concepto de la antisepsia se añadiría el de la asepsia consistente en impedir la entrada de los microorganismos en lugar de destruirlos una vez introducidos.

Fue Halstead en 1890 quién preconizó el uso de los guantes de goma en las intervenciones quirúrgicas y posteriormente Hunter la mascarilla de gasapara proteger al enfermo de los microorganismos provenientes del aliento del cirujano.

A finales del pasado siglo, Koch definió lo que luego se conocerían como los postulados de Koch para demostrar la causalidad de un microorganismo frente a una enfermedad infecciosa determinada: dicho microorganismo debe aislarse en cultivo puro, debe reproducir la enfermedad al inocularlo al animal de experimentación y debe volver a recuperarse de dicho animal en cultivo puro.