Morfología microscópica

Aunque existe un enorme número de bacterias implicadas en procesos infecciosos todas ellas se parecen mucho entre si desde el punto de vista morfológico. Su forma individual y su agrupación sólo en raras ocasiones generan un diagnóstico definitivo.

Bien sea mediante preparaciones en fresco o bien mediante tinciones la morfología microscópica de las bacterias ayuda a clasificarlas en grandes grupos. Es el caso de la tinción de gram (CGN, CGP, BGN, BGP). Sin embargo en el caso de los hongos la heterogeneidad estructural es mucho mayor, de modo que la morfología microscópica constituye un arma mucho más potente de identificación, incluso a veces definitiva en casos con estructuras completamente específicas. De forma parecida ocurre con algunas bacterias con formas celulares muy particulares. Por ejemplo Fusobacterium es un bacilo gram negativo muy alargado y fino con los extremos puntiagudos. Campylobacter y Helicobacter son bacilos gram negativos curvados en forma de ese. Bacillus y Clostridium son bacilos gram positivos con forma de caja.

La tinción de gram es muy frecuentemente el primer paso del esquema de identificación bacteriana, y por eso se realiza muchísimo. Cabe destacar que no siempre es fácil ubicar los aislamientos bacterianos en la clasificación de gram. Algunas bacterias no presentan una forma constante (pleomorfismo) y otras pueden cambiar sus propiedades de tinción según la antigüedad del cultivo.

Morfología macroscópica

Cuando los microorganismos crecen sobre medios sólidos crean colonias de células en principio provenientes de un individuo originario. Las características físicas de las colonias son de gran ayuda en la identificación. Cada microorganismo crece de manera diferente formando colonias de distinto color, forma, tamaño, textura, olor, brillo, etc. Existen colonias más o menos elevadas, con bordes enteros, estrellados, deflecados, y un largo etc. El tiempo de incubación necesario para que aparezcan las colonias también puede tener valor en la identificación.

Las características de las colonias tampoco ofrecen un diagnóstico por si solas, pero dirigen los esfuerzos hacia un grupo más o menos amplio de microorganismos. Hay colonias muy características, casi exclusivas de determinadas bacterias. Es el caso de las especies de Proteus, que se extiende ampliamente por la placa formando un velo muy característico.

Otro aspecto muy importante en el diagnóstico fenotípico es la capacidad de hemólisis de algunos microorganismos. Cuando crecen en medios de cultivo con sangre algunas bacterias rompen hematíes. Es una característica taxonómica importante en la clasificación bacteriana. Algunas bacterias lisan completamente los hematíes formando halos claros alrededor de las colonias. Es la hemólisis completa o ß-hemólisis. Otros microorganismos rompen los glóbulos rojos sólo parcialmente. Son los a-hemolíticos, y forman halos traslúcidos alrededor de las colonias. Las bacterias que no lisan eritrocitos son no hemolíticas (?-hemolíticos).

La morfología micro y macroscópica unida a las características de crecimiento ofrecen casi siempre una identificación preliminar de cada aislamiento. No obstante son necesarias más pruebas que confirmen , o que en su caso establezcan definitivamente el nombre de cada cepa. Se utilizan para ello los requerimientos nutricionales, las enzimas del metabolismo y la resistencia antibiótica.