Transporte y conservación de la muestra

Como regla general todas las muestras deben remitirse al laboratorio de microbiología lo antes posible. Por desgracia la lejanía geográfica y las tomas en horarios en los que el laboratorio no funciona provocan que en muchas ocasiones transcurran demasiadas horas antes del procesamiento de las muestras. Lo más importante en este tiempo es mantener unas condiciones ambientales de temperatura, atmósfera y pH que no afecten a la viabilidad de los patógenos y que al mismo tiempo no provoquen que estos se multipliquen. Pueden ser útiles sustancias que conserven las muestras en condiciones lo más parecidas posibles a las originales. Es el caso por ejemplo del ácido bórico para conservar los urocultivos en los que se vaya a producir un retraso de la siembra.

Salvo algunas excepciones como el LCR, hemocultivos y sospecha de anaerobios las muestras se conservan refrigeradas. Cuando pueden estar implicados patógenos lábiles o cuando se va a retrasar el proceso de siembra de la muestra lo mejor es utilizar medios de transporte. Son medios de mantenimiento, no nutritivos y preservan los microorganismos al menos 24 horas. Además los medios de transporte evitan la desecación de la muestra. El mantenimiento de un grado óptimo de humedad también es un factor fundamental en la conservación de los microorganismos.

El medio Port-a-cul además elimina el oxígeno permitiendo la conservación de bacterias anaerobias. Existen otros sistemas de conservación de muestras con patógenos anaerobios (bolsas y jarras de anaerobiosis). Todos utilizan algún reactivo que elimina el oxígeno dentro de un recipiente sellado previamente, dentro del cual se deposita la muestra clínica.

Existen muchos medios de transporte y conservación, la mayoría de ellos específicos para determinadas bacterias exigentes, virus o parásitos. Por ejemplo el medio Thayer-Martin se utiliza en la conservación de muestras genitales en las que Neisseria gonrrhoeae pueda estar implicada. Se trata de una bacteria extremadamente lábil que no sobrevive fuera del cuerpo humano si no es en presencia de medios muy enriquecidos.