Recogida, transporte y conservación de las muestras. Introducción

El trabajo del laboratorio de microbiología se convierte en inútil si las muestras clínicas que se utilizan para el diagnóstico no son de calidad, es decir no están correctamente recogidas, conservadas y transportadas al laboratorio.

Toda la información diagnóstica que el servicio de microbiología puede proporcionar depende de la calidad de la muestra que se recibe. Las muestras incorrectamente recogidas, escasas, contaminadas, o mal transportadas repercuten en fallos en la recuperación de los agentes patógenos y en confusiones con otros microorganismos. En último término pueden producirse diagnósticos incorrectos o incompletos que se reflejan en tratamientos no adecuados en los pacientes.

Aunque para cada tipo de muestra existen normas específicas para su recogida, en general todas ellas deben tomarse siempre en condiciones de esterilidad, en recipientes adecuados, en numero y cantidad suficientes y en el momento preciso. Por otro lado las muestras nunca deben entrar en contacto con sustancias desinfectantes que puedan comprometer la viabilidad de los patógenos. No obstante las condiciones de conservación tampoco pueden permitir la proliferación de los microorganismos ya que se produciría una sobreestimación en el número de patógenos en la muestra.

Es deseable que la obtención de la muestra se realice previa al inicio de cualquier tratamiento antimicrobiano. Aunque esto no siempre es posible, no son infrecuentes los resultados negativos en los cultivos motivados por esta circunstancia.

Esterilidad

El punto fundamental del que depende en gran medida el éxito del diagnóstico microbiológico es el mantenimiento de la máxima asepsia en el proceso de recogida de muestra. El cometido de la microbiología clínica es revelar la presencia de patógenos en el enfermo sin confundirlos con otros microorganismos que colonicen la muestra biológica desde otras fuentes.

Las posibles fuentes de contaminación son numerosas, y en la mayoría de los casos suele tratarse de bacterias comensales y no patógenas. La contaminación puede producirse en el lugar de recogida, en el proceso de transporte, de conservación y en la manipulación dentro del laboratorio. Por orden de frecuencia las contaminaciones proceden del propio enfermo, de las manos de la persona que realiza la toma, del material utilizado, de los medios de transporte y de la manipulación en el laboratorio.

Las muestras biológicas no estériles en origen como las respiratorias contienen en muchas ocasiones flora comensal. A pesar de ello cuando se toman estas muestra las condiciones de asepsia no deben relajarse, sino todo lo contrario puesto que el diagnóstico ya es de por si más complicado si tenemos en cuenta que bajo determinadas condiciones la flora saprofita puede comportarse como oportunista produciendo enfermedad.


Obtención de la muestra

Algunas muestras biológicas suelen ser recogidas en la cama del enfermo como los hemocultivos y el líquido cefalorraquídepo. En otras ocasiones es imprescindible realizarla en el propio laboratorio, como en el caso de técnicas de observación en fresco o que requieran siembra inmediata.

Siempre debe realizarse la toma en el lugar exacto de la lesión, donde más probabilidad hay de encontrar patógenos viables. Debe asegurarse máxima asepsia para no contaminar la muestra ni sobreinfectar al paciente. El volumen de muestra siempre es importante. En numerosas ocasiones la concentración de patógenos viables es muy escasa y se requiere mucho volumen muestra para recuperarlos en el cultivo. Sin embargo en muestras no estériles como orinas y heces la cantidad precisada es menor.

Las fases agudas de los cuadros clínicos son los momentos más adecuados para la obtención de las muestras. Los hemocultivos deben recogerse preferiblemente en los picos de fiebre, ya que es en esta fase cuando mayor cantidad de patógenos salen al torrente sanguíneo.

Cada tipo de muestra en función de cada tipo de diagnóstico microbiológico se recoge en recipientes estériles diferentes. Algunos de estos recipientes pueden tener incluso un medio de mantenimiento para prolongar la viabilidad de los microorganismos más lábiles.

Algunos microorganismos responsables de infecciones presentan características especiales que deben tenerse en cuenta ya desde la recogida de la muestra. Es el caso de las bacterias anaerobias, para las que el oxígeno es tóxico. En las lesiones en las que se sospeche la presencia de anaerobios la muestra debe recogerse por aspiración con jeringa y no con torunda. Estas muestras nunca deben refrigerarse porque las bacterias anaerobias son muy sensibles a las temperaturas bajas. La recogida de muestras en procesos con implicación de hongos también tiene características peculiares . Las tomas deben realizarse preferiblemente por aspiración o bien por raspado en las micosis dermatológicas. La frecuencia de aislamiento de hongos en muestras clínicas está aumentando debido al creciente papel oportunista de estos microorganismos.