Esquema global del proceso de diagnóstico microbiológico

El diagnóstico microbiológico debe considerarse como una respuesta a un problema de salud. Difícilmente pueden tratarse con éxito las infecciones si no se conoce cual es el agente responsable y cuales son sus características en cuanto a susceptibilidad a los fármacos antimicrobianos.

El proceso completo de diagnóstico microbiológico comienza con la aparición de la enfermedad en el paciente. En ese momento debe obtenerse una muestra biológica (sangre, orina, exudados, etc.) que contenga el agente causal o bien productos específicos de este. Esta muestra debe recogerse de manera y en el momento adecuados.

 

El servicio de microbiología recepciona la muestra y pone de manifiesto la presencia de microorganismos que potencialmente puedan ser responsables de la infección. Para ello se utilizan cultivo del germen, técnicas microscópicas, diagnóstico serológico o estudios genéticos. Tras la identificación del agente causal es necesario evaluar las posibilidades de tratamiento considerando las características de resistencia antibiótica.

El médico conjuga los datos clínicos y microbiológicos e instaura un tratamiento al paciente. El proceso finaliza cuando desaparecen los síntomas de enfermedad.

En muchas ocasiones la salud del paciente queda comprometida hasta que se produce un diagnóstico microbiológico preciso, por tanto la rapidez es importante. Por otro lado un buen diagnóstico requiere interpretar los resultados microbiológicos junto con los datos clínicos del paciente, por este motivo la comunicación entre el médico peticionario y el laboratorio de microbiología debe ser lo más fluida posible.

Organización básica de un laboratorio de microbiología

Todos los laboratorios de microbiología se organizan de manera similar. Lógicamente dependiendo de los medios técnicos y humanos pueden realizar diagnósticos más o menos completos. En términos globales el laboratorio recibe las muestras clínicas y realiza las técnicas encaminadas a la detección y aislamiento de posibles microorganismos patógenos. Después se desarrollan los métodos de ensayo de sensibilidad. Por último se emite un resultado definitivo de diagnóstico.

Todas las muestras deben venir identificadas con el nombre del paciente y acompañadas de un volante de petición donde figuren las técnicas solicitadas y los datos demográficos y clínicos. Algunas muestras requieren un pretratamiento antes de la siembra en medios de cultivo:

Concentración (centrifugación de LCR)
Dilución
Maceración (tejidos sólidos)
Homogenización o clarificación (esputos)
Descontaminación (disminuir la flora normal sin afectar a los patógenos)

La siembra de las muestras ha de realizarse en medios de cultivo que contengan los nutrientes necesarios para el crecimiento del microorganismo. Estos medios se incuban en condiciones fisicoquímicas ideales para el desarrollo bacteriano, (temperatura, pH,, concentración de oxígeno, concentración de dióxido de carbono).

Si se obtiene crecimiento en los cultivos es fundamental diferenciar los microorganismos patógenos de la flora normal que aunque presente en la muestra no es responsable de la infección. Esto sucede en especial con las muestras no estériles en origen. Por otro lado es importante tener en cuenta que las bacterias son absolutamente ubicuas, y por tanto pueden contaminar con facilidad los cultivos con el riesgo que esto supone de confusión en el diagnóstico.

Una vez identificados, los patógenos deben aislarse del resto de la flora (subcultivos). La obtención de cultivos puros es crucial para la correcta identificación del microorganismo y para los estudios de sensibilidad.