Interacción microorganismo-hospedador

Los microorganismos patógenos mantienen una relación de parasitismo respecto a su hospedador, esto es se aprovechan de él y le provocan lesiones en mayor o menor medida. En términos generales desde el punto de vista evolutivo los patógenos que más tiempo llevan conviviendo con el hombre generan problemas infecciosos poco importantes. Sin embargo las los patógenos "recientes" suelen tener consecuencias más graves desde el punto de vista clínico.

Los microorganismos saprofitos viven dentro o sobre el hospedador sin provocarle daños ni beneficios. Es una relación de indiferencia.

Algunos microorganismos mantienen una relación de simbiosis con el hospedador en la cual ambos obtienen beneficios. Por ejemplo las bacterias intestinales colaboran en el proceso de digestión y evitan el crecimiento de algunas bacterias patógenas, lo que beneficia al hospedador. A cambio reciben de este un nicho ecológico donde desarrollarse.

Mecanismos de transmisión

Algunos patógenos necesitan acceder al ser humano para completar su ciclo biológico. Otros sin embargo son organismos de vida libre o patógenos de otros animales y sólo accidentalmente llegan a producir síntomas de enfermedad en el hombre. Los caminos por los cuales los microorganismos patógenos acceden a nuestro cuerpo se conocen como vías de transmisión, y básicamente son de tres tipos:

Contacto: Puede ser directo persona-persona o bien persona-animal y también indirecto a través de gotículas.

Vehículo inanimado: Los microorganismos acceden al cuerpo a través del agua, suelo o alimentos.

Vectores: Son organismos que funcionan como intermediarios entre el reservorio y el hospedador definitivo. Son hospedadores intermediarios porque no sufren la enfermedad pero son imprescindibles en el ciclo vital del microorganismo patógeno.