Conceptos generales de las enfermedades infecciosas y de los agentes patógenos

La relación del hombre con los microorganismos comienza en el mismo momento de su nacimiento. Desde el primer día de vida nos encontramos expuestos a innumerables agentes infecciosos que a menudo constituyen una amenaza para nuestra salud. Para contrarrestar a las infecciones contamos con barreras físicas (piel, mucosas) y químicas (lisozima), así como con todo el sistema inmunológico. A pesar de todo esto en determinadas ocasiones algunos agentes infecciosos pueden producir daño a nuestros tejidos y órganos. Son las manifestaciones de las enfermedades infecciosas.

La microbiología clínica es la rama de la ciencia médica que se encarga por un lado del aislamiento y caracterización de los agentes infecciosos responsables de enfermedades, y por otro de la predicción de la eficacia de los tratamientos antimicrobianos en los pacientes infectados. Aunque todos nosotros convivimos con multitud de microorganismos la mayoría de ellos son inofensivos. La presencia y desarrollo de un microorganismo dentro del organismo hospedador se denomina infección.

Se considera enfermedad infecciosa al conjunto de manifestaciones clínicas de los daños producidos por microorganismos patógenos

Flora saprofita. Microorganismos oportunistas y nosocomiales

Los microorganismos capaces de provocar enfermedades infecciosas se denominan patógenos. En contraposición los microorganismos saprofitos a pesar de desarrollarse dentro del hospedador no producen daño alguno e incluso pueden ser beneficiosos. En otras palabras la infección no determina necesariamente enfermedad.

Los microorganismos oportunistas forman parte de la flora saprofita. No obstante en determinadas ocasiones y coincidiendo con un descenso en las defensas del hospedador pueden provocar procesos infecciosos.

Los microorganismos nosocomiales son aquellos que típicamente se asocian a los centros hospitalarios y de la misma manera las infecciones nosocomiales son las producidas en el hospital.

Virus, bacterias, hongos y parásitos

Los principales microorganismos patógenos pertenecen a diferentes reinos:

Los virus son organismos estructuralmente muy sencillos. Su estructura consta únicamente de una envuelta proteica que engloba al material genético: ADN o ARN. Son parásitos obligados, esto es, no son capaces de completar su ciclo vital si no es a consta de su hospedador. Pueden parasitar bacterias, células animales y vegetales Causan multitud de procesos infecciosos en el hombre con especial trascendencia en niños y personas inmunocomprometidas.

Las bacterias son organismos unicelulares procarióticos, es decir carecen de núcleo celular diferenciado. Su variedad es enorme y pueden encontrarse en todos los ecosistemas incluidos los de condiciones ambientales más extremas. En general no son parásitos obligados como los virus y afortunadamente solo algunas especies resultan patógenas para el hombre, aunque el número de complicaciones infecciosas que generan es muy grande.

Los hongos constituyen un reino (fungi) excepcionalmente heterogéneo. Dentro de este grupo no sólo se engloban microorganismos sino también especies macroscópicas. Sus principales características son su carácter eucariota (núcleo diferenciado dentro del citosol), que los diferencia de las bacterias y la presencia de pared de quitina en las células que los separa del reino animal. Desde el punto de vista clínico muy pocas especies de hongos son responsables de procesos infecciosos, lo que no significa que estos sean menos graves. En muchas ocasiones se comportan como microorganismos oportunistas protagonizando infecciones en pacientes debilitados o con bajas defensas.

Algunos representantes del reino animal también son responsables de enfermedades infecciosas en el hombre. Tradicionalmente estos organismos se agrupan dentro del término parásitos y su organización es eucariota unicelular (protozoos) o pluricelular (trematodos y cestodos). Estos últimos no son microorganismos, y ciertamente pueden alcanzar grandes tamaños, no obstante las enfermedades que producen también son objeto del diagnóstico microbiológico. Las enfermedades producidas por los parásitos aunque suelen cursar de manera crónica constituyen aun hoy la principal causa de muerte y sufrimiento en los países subdesarrollados.