La "filtración" en el acuario
Ya hemos visto antes (el acuario como ecosistema), que por sus propias características, nuestro acuario es un sistema cerrado que difícilmente puede ser autosuficiente, lo que nos obliga a tener siempre en cuenta, y a controlar, las alteraciones que en él se producen. Hablábamos entonces del intercambio "energético" que se produce en nuestro sistema y que en esencia podíamos resumir de la siguiente manera:
| El sistema requiere El sistema produce |
El equilibrio entre estos dos factores se consigue en la naturaleza (dejando a un lado el factor humano en forma de contaminación) de una forma rápida y prácticamente automática, pero en el ecosistema artificial que es un acuario, en el que, en comparación con sus hábitats naturales, los peces e invertebrados están confinados en una cantidad mínima de agua, hay que vigilar de forma continua y rigurosa para que la balanza se mantenga en equilibrio.
En el mar, donde el alimento es un bien escaso y codiciado, apenas hay residuos alimenticios que lleguen a la fase de descomposición (en su mayor parte acaban siendo utilizados como nutrientes a lo largo de las complejas cadenas tróficas marinas, y en la fase final, están las bacterias descomponedoras esperando pacientemente por su botín). En nuestro acuario, por contra, los restos de comida o las heces de sus habitantes, pueden llegar a acumularse de forma peligrosa (un simple problema de concentración). Los derivados nitrogenados que se producen en las reacciones de descomposión de todos estos residuos son altamente tóxicos y pueden hacer peligrar el equilibro "artificial" de nuestro "ecosistema cautivo".
Teniendo en cuenta que en la mayoría de los acuarios que mantenemos en nuestras casas hay demasiados inquilinos para el espacio real disponible y que, para complicar más la situación, tendemos a alimentarlos en exceso, la proporción de residuos generados cada día puede llegar a ser, en términos puramente cuantitativos, excesivamente elevada.
A efectos prácticos, el equilibrio de nuestro "ecosistema cautivo" se rompe y, poco a poco, todo permite predecir que nuestro acuario comienza a desestabilizarse y a avanzar a pasos agigantados hacia el desastre.
Solución universal según muchos expertos: cambios parciales de agua. No puedo estar de acuerdo con esta idea. Sería factible en una acuario de 20-30 litros de capacidad, pero esta solución, parcial, no resuelve nada en un acuario de 100 o más litros (salvo que esté Vd dispuesto a cambiar la mitad del agua de su acuario cada dos o tres días). Y esto no quiere decir que no sea una buena medida hacer de vez en cuando algunos cambios de agua en nuestro acuario, simplemente quiero decir que no me parece "la solución definitiva" al problema de la acumulación de sustancias tóxicas.
En el aspecto puro y duro de la realidad físico-química, la naturaleza es inimitable.
Pero no hay que tirar los cacharros por la borda. Por suerte para nostros, y para los "invitados" de nuestro acuario, la ciencia avanza que es una barbaridad y ya hay soluciones para "casi" todo. Por ejemplo, y ya profundizaremos en esto más adelante, el mundo, y el mar, están llenos de bacterias dispuestas a echarnos una mano en nuestro proyecto. Un poco de conocimiento, un poco de imaginación y un poco, claro está, de dinero, nos permitirán plantear soluciones dignas a este problema de la contaminación en nuestro acuario.
Se trata, en esencia, de buscar algún sistema que nos permita "limpiar" el agua de sus impureza para mantenerla circulante sin salir del sistema cerrado que es nuestro acuario. Esto nos obliga a buscar un método de "purificación" del agua que permita eliminar todas, o por lo menos las más peligrosas, de las sustancias nocivas para la vida que se van acumulando por culpa de los propios ciclos vitales de los habitantes del acuario.
El volumen de agua a considerar, la tolerancia de los organismos que viven en ella y la cantidad de sustancias de desecho que se producen, son los factores a considerar a la hora de calcular la "energía" necesaria para purificar esa cantidad de agua. Ya he dicho más arriba que me parece inviable (poco realista, nada ecológico) el sistema de los cambios parciales de agua para solucionar el problema. Por lo tanto, creo necesario pensar en someter nuestro problemático volumen de agua a algún tipo de filtración capaz de eliminar esas sustancias tóxicas que nos preocupan.
Técnicamente, denominamos filtración a cualquier sistema que nos permita eliminar del agua todas las alteraciones que, por causa de la propia vida que mantiene, se hayan producido en ella en un determinado lapso de tiempo, de tal forma que, manteniendo la idea de "circuito cerrado" que implica un acuario, nos permita recircularla en las condiciones más próximas posibles a las originales.
Así pues, sea cual sea el sistema elegido, un filtro se utiliza en el acuario para eliminar del agua los materiales de desecho, la materia orgánica que se acumula y acaba por hacer imposible la vida. Se trata en esencia, de aspirar el agua sucia del acuario, hacerla pasar por el medio filtrante, que suele estar en el interior de una caja o cilindro, y, una vez limpia, devolverla de nuevo al acuario.
A pesar de que la idea básica de funcionamiento de un filtro es muy sencilla, puede aplicarse desde muy distintas ópticas (filtros mecánicos, biológicos, químicos, etc) y con muy diferentes planteamientos prácticos (filtros de fondo, de mochila, de bote, externos, internos, dry-wets, etc).
Hoy en día se fabrican filtros para acuarios "a esgalla". En distintos formatos, en cualquier tamaño, capaces de "todo", pensados para las exigencias más variadas ... pero no se deje engañar ... el 85% de lo que le cuenten (siendo generoso con la publicidad), no es verdad (o es verdad a medias, lo cual, desde mi personal punto de vista, es aun mucho peor).
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filtración en el acuario"
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