Iluminación artificial
El tema de la luz en un acuario es un problema sumamente complejo que va mucho más alla de los factores puramente estéticos: afecta en cierta medida a la vida de los animales, pero es fundamental a la hora de considerar las necesidades vitales de las algas (fotosíntesis, fototropismo, etc.) ya que estas no se desarrollan sino es en un entorno dotado de la iluminación adecuada tanto en cantidad como en calidad.
La
luz natural del sol es difícil de conseguir en interiores, por lo que
hay que recurrir inmediatamente a la iluminación artificial. Pero esta
solución, si no se enfoca de forma muy cuidadosa, puede complicar aun
más la situación.
No podemos olvidar que los vegetales utilizan una zona del espectro luminoso diferente al ser humano, y si no se estudia de forma muy completa el tipo de luz que se va a utilizar, esta solución, aunque buena en apariencia, puede ser absolutamente inútil.
Por suerte, hoy día tenemos a nuestra disposición tubos fluorescentes de variadísimos tipos (clásicos Grolux, Actínicos, Espectro total, Luz de día, etc) especialmente pensados para estas y otras necesidades de los acuarios.
La cuestión básica es aclarar en primer lugar las necesidades luminosas que vamos a tener en nuestro acuario, que serán diferentes en función del tipo de ambiente que pretendamos reproducir (marino tropical, arrecife, marino de agua fría, comunitario, invertebrados ...)
El espectro luminoso de los tubos varía en gran medida según sea el tipo de luz elegido.

En los gráficos tenemos esquematizados los espectros
más habituales en tubos fluorescentes comerciales (frío tirando
hacia el azul-verde, cálido tirando hacia el verde-rojo y espectro total
con picos en las tres bandas luminosas básicas)
Como medida de precaución, conviene cambiar estos
tubos cada 6 meses, ya que en este tiempo pueden llegar a perder hasta un 50%
de su potencia lumínica.
Una vez finalizado el montaje del acuario podemos tantear las horas de luz necesarias
comenzando por 7-8 horas/día y comprobando en 2-3 meses el efecto sobre
las algas; según lo que observemos, se aumentará o disminuirá
el número de horas/día de iluminación. El valor medio cuantitativo
y cualitativo de nuestra iluminación puede considerarse correcto si se
produce un buen crecimiento de las plantas sin excesiva proliferación
de micro- algas.
La observación del crecimiento de distintos tipos de micro-algas al cabo de algunas semanas puede servir de control en esta tarea:
Algas
Pardas o Amarillas : son síntoma de iluminación insuficiente.
Su aparición en zonas determinadas del acuario puede indicar una distribución
defectuosa de la iluminación, sobre todo en acuarios algo grandes.
Algas
Verdes : sin exceso, son normales en un correcto medio no ácido y son
prueba de un ambiente sano. Procurar que no cubran las hojas de las plantas
ya que eso podría perjudicar el correcto desarrollo de sus funciones
celulares.
Algas
Azules : aparecen como consecuencia de una iluminación excesiva, bien
en intensidad o bien en duración. Muy a menudo se trata de algas verdes
que se han transformado en algas azules.
Aun está por resolver el problema de las plantas en los acuarios marinos. Las algas, más fáciles de conseguir, son por otra parte muy peligrosas ya que no se adaptan fácilmente a la vida en un acuario; pueden estropearse muy rápidamente provocando una inadvertida y peligrosa polución. Ante esta hipotética falta de plantas y de algas, el problema de la iluminación en el acuario marino pierde gran parte de su importancia técnica, quedando reducida casi exclusivamente al aspecto decorativo.
De cualquier forma, no se ha de olvidar que, de estar interesados en mantener algas en el acuario marino, habrá que considerar que sus necesidades de luz son elevadas, necesitando un amplio espectro de frecuencias diferente según cada tipo de alga.
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