los ciclos bio-geo-químicos

Aunque todo lo que escribo a continuación pueda parecer muy complicado para el amigo lector, puedo asegurar (y aseguro) que es de la mayor importancia para comprender la realidad ecológica subyacente a la compleja macro-micro vida que se desarrolla en el interior de un acuario. Comprender siquiera mínimamente todo ésto es avanzar un paso de gigante en el camino dificultoso de comprender a nuestros peces, algas e invertebrados.

Intento presentar aquí un resumen sencillo y comprensible de un asunto muy interesante pero complejísimo que ha representado y aun representa hoy en día un terrible quebradero de cabeza para grandes científicos. Desearía, de verdad que nadie se desanime ante esta "paliza" creo que puede ser muy útil para llegar a conseguir un mejor funcionamiento de nuestros acuarios marinos. Una más larga y feliz (???) vida para nuestros cautivos amigos del mar.

En la mayor parte de los casos, cuando intentamos reproducir el ambiente real en nuestros acuarios, no conseguimos recrear más que una pálida copia de las exquisiteces de Madre Naturaleza. Sin embargo, creo que algo avanzamos y poco a poco vamos venciendo obstáculos. Los sistemas actuales que buscar aprender de la naturaleza obtienen pequeños pero importantes éxitos. Y esto se debe, sobre todo, a la voluntad de abandonar inútiles prejuicios y de intentar aplicar los naturales principios de la ecología (no confundamos el significado de la palabra. Ecología es la ciencia que estudia las relaciones de los organismos con su medio). Empezamos a entender que "energía" no significa únicamente luz y comida. Hay mucho más detrás de este concepto.

A pesar de que durante mucho tiempo hemos estado oyendo que el ciclo del Nitrógeno es lo más importante a tener en cuenta en los sistemas cerrados, no debemos olvidar que el Carbono es realmente el único elemento crítico para todos los seres vivos. Y no perdamos tampoco de vista que el ciclo del Nitrógeno y el del Carbono están inseparablemente ligados en la naturaleza.

Pero vayamos sin pausa pero sin prisa. Aun estamos empezando a comprender cosas y ya queremos hacer maravillas. Queremos construir sistemas con tantos elementos "naturales" que acabamos generando una increible cantidad de necesidades de mantenimiento artificial. Casi siempre porque olvidamos las interrelaciones más importantes. Estudiemos a fondo los mecanismos de esas interrelaciones y llegaremos a entenderlas. Entonces podremos pensar en sistemas sin esas sofisticadas "herramientas" de mantenimiento.

La obsesión con el ciclo del nitrógeno y con los desechos nitrogenados nos ha llevado a inventar los más increibles sistemas de filtración. Así conseguimos salvar la amenaza de amoniaco y nitritos. Hace unos años casi llegamos a creernos que el nitrato era el fin del camino ya que no era demasiado tóxico salvo en muy altas concentraciones. Los actuales acuarios de arrecife con sus corales y sus anémonas, nos han obligado a dar un paso más: hay que eliminar también los nitratos.

Y así es como nos encontramos ahora mismo manejando términos como "reducción natural de nitratos". El último grito? Si es Ud de los que piensa que sí, busque en la bibliografía datos sobre un tal Lee Chin Eng. Se enterará de que ya hace casi 30 años que este individuo aplicaba este tipo de conceptos en sus acuarios (aunque la denominación se le haya puesto actualmente). Pero claro, no se hizo precisamente famoso con sus ideas. Eran otros tiempos, y no nos dejó ni un miserable apunte de sus sistemas.

Lee Ching Eng era indonesio y montaba (qué curioso!) acuarios que el llamaba "naturales". En el fondo de sus acuarios colocaba arena de coral que recogía en las playas cercanas a su casa, sobre esa capa colocaba roca viva. Cuando podía utilizaba luz natural para la iluminación y si no, montaba luz artificial de muy alta potencia. Para mover el agua en el interior de los acuarios utilizaba vulgares difusores de piedra porosa. No utilizaba Skimmer ni filtro interno o externo de ningún tipo. Y renovaba el agua de sus tanques directamente del mar. El asunto es que todo le funcionaba a la perfección. Tan a la perfección que la gente del mundo del acuario "civilizado" se reía de él. Al final (creo que como sutil venganza) se murió sin escribir ni palabra sobre el fundamento de sus sistemas. Una vez más en la historia, la maravilla pasó ante nuestros ojos y no hicimos más que reirnos.

Acuarios naturales. Reducción natural de nitratos (RNN). Sand bed sediment (SBS) ...

A pesar de tanta palabreja rara nos estamos limitando a volver la vista atrás con añoranza. Estamos ante un nuevo asalto (???) en el asunto del acuario natural. Seguimos dándole vueltas al mismo asunto, las bacterias, pero negándonos a comprender la complejidad de la naturaleza.

No perdamos la cabeza. Hace unos años, unos cuantos éxitos técnicos con sistemas artificiales consiguieron que casi nos olvidásemos de la cercana realidad de la naturaleza. Sigamos estudiando los sistema naturales. Sigamos con la ecología (en el sentido estricto del término).

Pero volvemos de nuevo al asunto del equilibrio natural: hagamos lo que hagamos, no podemos prescindir de la nitrificación como un todo. El nitrato no es cualquier cosa que haya aterrizado por casualidad en nuestro acuario. Es algo más complejo: una molécula química que forma parte de toda una serie de reacciones encadenadas y que, a término, constituyen un posible alimento para muchos tipos de células. Una pequeña parte de un pequeño ciclo dentro de ciclos más grandes. La mineralización de la materia orgánica como un todo une de forma definitiva al Carbono con el Nitrógeno. Hoy día está perfectamente claro que ambos elementos son críticos en la actividad metabólica de las bacterias y que son básicos para la conversión y mineralización de la materia orgánica en el mar.

Tomemos nota de todo esto: una vez más corremos el riesgo de manipular con nuestra intervención el delicado equilibrio de los ciclos naturales y, así, alterar los parámetros que influyen en la calidad del agua.

Los ciclos vitales de todas las células (incluidas las bacterianas) necesitan un entorno adecuado para su correcto funcionamiento. La alteración de este entorno perturba el equilibrio natural de los ciclos energéticos. Si cambiamos demasiado el esquema natural de las cosas, no podemos preveer a donde tendremos que llegar. En un palabra, ciertos sistemas de mantenimiento destruyen el equilibrio y obligan a una nueva intervención para arreglar el estropicio que se produce y a su vez se necesita intervenir para ajustar de nuevo el sistema ... y así hasta que todo revienta por algún lado.

Se imagina Vd a los barrenderos recorriendo el fondo del mar para retirar los restos y evitar que contaminen? Se imagina Vd las consecuencias que ésto tendría sobre el equilibrio natural del mar? Pues deje Vd de ejercer de barrendero y piense un poco más en las consecuencias de lo que hace en su acuario.

Quiero decir con todo esto que la cosa no es tan sencilla como parece. El equilibrio natural de los ecosistemas está tan ajustado que una mínima alteración puede acabar con todo. Pensemos pues en el nitrato como alimento y no sólo como desecho. Pensemos que las algas "comen" nitratos (no sólo las algas perjudiciales, las zooxantelas también son algas). Si sacamos de en medio todo el nitrato, estamos rompiendo el ciclo del Nitrógeno, y, de rebote, por su estrecha relación, el ciclo del Carbono. Y, puestos a seguir, también el ciclo del Azufre, estrechamente ligado a ellos.
La naturaleza, igual que cada célula individual, es un mecanismo de engranaje perfectamente concebido.

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