un poco de "química básica"
A partir de ahora, cuando hablemos del acuario como ecosistema,
tenemos que considerar siempre una idea básica: la naturaleza es inimitable.
Podemos decir todo lo que queramos sobre la intención de que nuestro
acuario sea un ecosistema perfecto, copia insuperable de la realidad, imitación
exacta del modelo. Nada de ésto tiene sentido ya que es imposible conseguir
tal cosa. Y tenemos que asumirlo para trabajar a partir de esa realidad inevitable.
Hay que saber que todo lo que digamos al respecto no es más que una forma
de hablar que no se debe interpretar jamás al pie de la letra.
En un acuario se pretende reproducir de forma artificial un pequeño sistema
ecológico capaz de subsistir por sí mismo, prácticamente
en circuito cerrado, y en el que animales y plantas acuáticos puedan
desarrollar de la forma más completa y natural posible sus ciclos vitales
(alimentación, crecimiento, reproducción, etc). Al igual que en
la propia naturaleza, la subsistencia de este ambiente es el resultado de un
equilibrio perfecto entre todos los elementos que coexisten en su seno.
Pero, por sus propias características, un sistema cerrado como el aquí
descrito dificilmente puede ser autosuficiente, por lo que hay que tener siempre
en cuenta, y controlar, las alteraciones que en él se producen. Esto
quiere decir que, básicamente, si por una parte hay que aportar alimentos
y aire al acuario, por otra parte, sus habitantes producen residuos (alimenticios
y respiratorios):
El
sistema requiere -> luz, alimentos, O2 ...
El sistema produce ->
excrementos, residuos orgánicos, CO2 ...
El equilibrio entre estos dos factores se consigue en la naturaleza de una forma prácticamente automática, pero en el ecosistema artificial que es un acuario, se necesita un continuo y riguroso control para que la balanza no se desplace hacia ninguno de los dos lados. La ruptura del equilibrio, el exceso o defecto de cualquiera de los dos factores, sería el desastre para el acuario.
La idea básica de interconexión entre cada
uno de los elementos presentes en el acuario podríamos resumirlo de la
siguiente manera:
los
peces se alimentan, excretando los residuos de su alimento, y al respirar utilizan
el oxígeno desprendido por las plantas, las cuales a su vez absorben
el anhídrido carbónico procedente de la respiración de
los peces.
restos varios, excrementos
de los peces, partículas de alimento no consumido, etc. constituyen las
materias orgánicas no utilizados directamente y que se concentran a nivel
del suelo y en su interior (sobre todo por la acción aspirante de un
filtro de fondo) si no se eliminan del circuito.
flora microbiana (sobre
todo bacterias nitrificantes) que habita en el suelo aprovechando la materia
orgánica residual y transformándola en sales minerales.
los vegetales se nutren
a su vez a expensas de estas sales minerales, transformadas por las bacterias,
que les sirven directamente de abono fertilizante.
la luz permite el desarrollo
equilibrado de todas estas interrelaciones ya que aporta a las plantas las energía
necesaria para que conviertan las sales minerales del suelo en materia utilizable
directamente para su propio crecimiento.
Estos son pues los elementos básicos que actúan
en el ecosistema que pretendemos imitar en un acuario; si comprendemos claramente
la función de cada uno de ellos por separado y la que realizan como parte
de un conjunto interrelacionado, será más fácil mantener
todo el sistema en equilibrio y conseguir que el acuario funcione de la forma
lo más natural posible.
Los productos catabólicos se van acumulando en el agua y acaban produciendo
efectos tóxicos en las especies presentes. Para evitar esto, el agua
del sistema ha de purificarse de alguna manera, bien sometiéndola a algún
tipo de tratamiento artificial que elimine esos residuos, bien por medio de
una sustitución total. Teniendo en cuenta lo difícil que en la
mayoría de los casos puede resultar recurrir al segundo procedimiento
(sustitución total), se han estudiado y perfeccionado técnicas
sencillas para purificar el agua en un sistema cerrado antes de recircularla
(filtración), lo que permite mantener su alta calidad prácticamente
por tiempo indefinido.
Las alteraciones más importantes que se producen en el agua de un acuario
que funcione en circuito cerrado vienen determinadas básicamente por
la cantidad de sustancias excretadas (en lo que influye el número de
especies que viven en él y la cantidad de alimento aportado) y por la
eficiencia del sistema de filtro que se utilice (considerando también
el porcentaje y frecuencia de renovación de agua). En este aspecto, la
temperatura del agua es un factor secundario, pero que puede llegar a tener
gran influencia en el equilibrio de las complejas transformaciones químicas
que se suceden en el interior del acuario.
Los cambios más importantes que se producen en el agua de un acuario
en circuito cerrado, y los métodos más sencillos para contraarrestarlos
serían pues los siguientes :
el
O2 (disminuye): para renovarlo, se utilizan plantas
y se aporta aire a presión
el CO2
(aumenta): se elimina utilizando plantas y mediante una buena aireación
el NH3
(aumenta): se transforma en Nitratos, menos peligrosos, por medio de las bacterias
nitrificantes
los ácidos (aumentan):
se neutralizan utilizando carbonatos insolubles y eliminando el CO2
resultante en el proceso
los sólidos, nitratos
y Ca (aumentan): se van acumulando poco a poco en el interior del sistema (por
eso es aconsejable la renovación periódica del agua)
las materias orgánicas
(aumentan): si no pueden transformarse o eliminarse por otros medios, se adsorben
utilizando carbón activo
continuar
el
equilibrio natural de la vida
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