Transmisión molecular de la información genética

Todos los seres vivos poseen un genoma, que consta de un número determinado de genes y que controla el conjunto de instrucciones necesarias para su formación. Está compuesto siempre por un ácido nucleico: ADN (Ácido DesoxirriboNucleico) o ARN (Ácido RiboNucleico).

Los cromosomas son unas estructuras situadas en el interior del núcleo celular. Están constituidos por:

ácido desoxirribonucleico (ADN) que es el componente cuantitativamente más importante

ácido ribonucleico (ARN)

proteinas básicas (histonas y protaminas)

proteinas ácidas.

Están encargados de la transmisión de los caracteres hereditarios. Esto es debido a que en ellos se encuentran situados los genes.

Los genes no son más que fragmentos de una de las cadenas de ácido nucleico constituyente de un cromosoma; cada gen contiene información para la síntesis de una cadena polipeptídica o proteína específica.

Los ácidos nucleicos, ADN y ARN, son macromoléculas lineales (polímeros), formadas por unidades básicas llamadas nucleótidos, que abreviadamente se representan por letras (A, T, C y G en el caso del ADN y A, U, C y G en el ARN) y pueden aparecer en cualquier orden dentro de la cadena. Efectúan las mismas funciones en todas las células: participan en la conservación, transmisión y traducción de la información genética. El ADN actúa como depositario de esta información genética, mientras que las diferentes clases de ARN colaboran directamente en la traducción de esta información para que se exprese, a través de los ribosomas, como estructura de una proteina.

El código genético és la interrelación entre la secuencia nucleotídica de un gen y la secuencia de aminoácidos de la proteína correspondiente.

Las proteínas también son polímeros lineales cuyas unidades elementales son los veinte aminoácidos proteicos.

Cada aminoácido está codificado por tres nucleótidos (1 triplete) y como hay 20 aminoácidos para 64 tripletes (4×4×4), muchos aminoácidos se corresponden con más de 1 triplete.