Cómo clasificamos a los seres vivos?

A través de las obras de Hipócrates sabemos que ya en el año 400 ac se hacían esfuerzos para estudiar y clasificar a los seres vivos.

Es sin embargo con Aristóteles, en el s. IV ac, cuando se asienta lo que podemos llamar el primer intento serio de clasificación de los seres vivos. Las plantas, inmóviles, son tan claramente diferentes de los animales, se mueven e que ingieren alimentos, que el concepto de dos reinos (animales y plantas) que preconizó este filósofo griego ha estado vigente hasta no hace muchos años.

A mediados del siglo XVIII Carolus Linnaeus, en línea directa con Aristóteles, clasificó a todos los seres vivos en dos Reinos bien diferenciados: el Reino Animalia que agrupaba a los animales (organismos móviles y heterótrofos), y el Reino Plantae que incluía a los vegetales (organismos inmóviles, autótrofos y fotosintéticos). Según este esquema de los dos reinos (1735, Systema naturae), los protozoos se incluían en el Reino Animalia y el resto de los microorganismos en el Reino Plantae.

En el siglo XIX, empezó a quedar claro que esta clasificación era insuficiente para contener la inmensa diversidad de los seres vivos y se propusieron varios esquemas con tres, cuatro o más grupos.

En 1859 Darwin dejó perfectamente claras las líneas maestras de lo que serían en el futuro las investigaciones sobre este tema: "es muy probable que todos los seres vivos que existen en la Tierra descienda de un antepasado común".

Así, en 1866, el zoólogo alemán Ernst Heinrich Haeckel, gran admirador de Darwin, investigador incansable sobre la anatomía y embriología de los animales inferiores, propuso la creación de un tercer reino, el reino Protista, que incluiría a los organismos dotados de una arquitectura biológica elemental (seres unicelulares o multicelulares formados por células indiferenciadas, por oposición a animales y vegetales, seres pluricelulares formados por células diferenciadas que se organizan formando tejidos con funciones especializadas). Es verdad que su idea de "Protista" sufrió muchas variaciones a lo largo de su carrera, pero las bacterias siempre se mantuvieron dentro de esa definición. En su lucidez científica, llegó a afirmar también que el ancestro común de animales y plantas tendría que haber sido un organismo similar a la Euglena, que en presencia de luz es fotosintético aunque en su ausencia se comporta como heterótrofo.

Llegados a este punto, algunos científicos llegaron a la conclusión de que para clasificar a los seres vivos tal vez habría que dejar un poco de lado los sistemas basados en la organización biológica y en la agrupación celular para considerar como carácter básico y fundamental la estructura y organización de la unidad básica del ser vivo: la célula.

Desde esta perspectiva, sobre 1925, el microbiólogo francés Edouard Chatton se percata de que Bacterias y Cianobacterias presentan características celulares bien diferentes del resto de los Protistas (algas y hongos) y, en 1937 plantea a la comunidad científica la idea de dividir a los Protistas en dos grupos principales (procariotas y eucariotas) en función del tipo de célula básica que los constituye: los formados por células Procariotas (células sin membrana nuclear y estructura interna simple como Bacterias y Cianobacterias) y los formados por células Eucariotas (células con núcleo perfectamente diferenciado y estructura interna compleja).

El paso siguiente venía dado: quedaba claro que todos los seres vivos menos bacterias y cianobacterias presentaban una estructura celular eucariota y en 1968 Murray propuso incluir todos los organismos con estructura procariota (bacterias y algas cianofíceas o verde-azuladas) en una categoría taxonómica al más alto nivel. Se decidió la creación de un cuarto reino: el reino Procaryotae o de los Procariotas, en el que se incluían los citados grupos de bacterias y cianobacterias, y que venía siendo una excisión del reino Protista.

En 1969, Whittaker propone el sistema de los cinco reinos que divide a todos los organismos vivientes en cinco grupos grandes: Monera (Procariotas), Protista, Fungi, Plantae y Animalia, siendo la gran novedad en esta ocasión el reino Fungi, extraido del reino Plantae.

En 1970 Lynn Margullis publica su libro "Origin of Eukaryotic Cells" en el que plantea la hipótesis del origen Endosimbiótico de la célula eucariota. Esta idea fue rechazada durante muchos años, pero actualmente los conocimientos acumulados en relación con la evolución de los organismos eucariotas nos permiten contemplar la endosimbiosis como una teoría básica para explicar hechos fundamentales en la historia de la evolución celular.

La Teoría Endosimbiótica plantea que las células eucariotas no evolucionaron por mutaciones genéticas sino por combinanciones multiples de un número de células determinadas. Basándonos en las comparaciones de moléculas secuenciadas (RNAr, RNA polimerasa, proteínas hsp70, hsp90 y ATPasas), se evidencia que el ancestro de las células eucariotas es el resultado de la fusión simbiótica entre una Eubacteria Gram-negativa y una Arqueobacteria (eocito) y ambos grupos contribuyeron a la formación del genoma nuclear (Margullis L. 1970. Symbiosis in Cell Evolution, Yale Univerdity Press, New Haven, Conn).

Woese y colaboradores, en 1981 y 1990, fueron los primeros en realizar estudios moleculares comparativos para analizar la sistemática filogenética de los organismos celulares. A partir de estos estudios, es posible establecer relaciones entre diversos organismos y reunirlas en árboles filogenéticos de caracter universal. Utilizando las secuencias de RNA ribosomal, descubrieron que los Procariotas incluían dos grupos filogenéticos distintos: las Arqueobacterias, que se encuentran en nichos ecológicos con condiciones de vida extremas (incluyen los microorganismos que producen metano -metanógenos-, ciertos otros metabolizadores del azufre que pueden crecer en ambientes muy ácidos y calientes -termófilos extremos- y otros que viven en ambientes salinos -halobacterias-) y las Eubacterias que son las formas más habituales y se encuentran en cualquier nicho ecológico (aisladas en su mayoría del cuerpo, suelo y agua) (Woese et al.: Sci. Am. 244: 98-122, 1980 y Proc.Natl.Acad.Sci.USA 87:4576-4579, 1991).

La conclusión más sorprendente que se puede extraer de estos estudios filogenéticos es que las Arqueobacterias están más relacionadas con los Eucariotas que las Eubacterias. Se ha determinado que la acumulación de mutaciones puntuales en Eubacteria es más baja que en Plantas y Animales, por lo cual, los Procariotas han requerido del doble de tiempo para poder evolucionar. (Sogin. 1991. Curr. Opin. Gen. Develpo.1: 457-463).

Así, según las teorías de Woese y sus colaboradores, la vida en la Tierra puede clasificarse en tres dominios celulares: Bacteria (Bacterias), Archaea (Arqueobacterias) y Eucarya (Eucariotas).

Ver: el origen de la vida en la Tierra y el debate del "ancestro común"

En 1992, Lynn Margullis clasifica los seres vivos en un complejo sistema de dos super-reinos, cinco reinos y dos sub-reinos que, de alguna manera, engloba en su seno las ideas básicas de las anteriores teoría.

Y ya a nivel subcelular, no podemos dejar de citar un cuarto grupo de "entidades biológicas": los virus, que aunque no son organismos en el mismo sentido que lo son eucariotas y procariotas, y esto es innegable desde cualquier perspectiva, tienen una importancia biológica considerable y merecen, justamente por eso, especial y más detenida consideranción. La propia cuestión, esencial para catalogarlos, de si se deben considerar o no "seres vivos" provoca actualmente encendidos debates entre los investigadores.