Diversidad

Pensando en su extraordinaria diversidad, la vida nos ofrece paradojas fascinantes: el tamaño de los seres vivos puede ir desde micras hasta decenas de metros, su esperanza de vida puede variar desde una pocas horas a miles de años, gran cantidad de especies se han extendido por toda la Tierra mientras otras han quedado confinadas a minúsculos biotopos …

Sin embargo, detrás de esta asombrosa diversidad se esconde una gran uniformidad: todas las células están constituidas, a escala molecular, por los mismos elementos estructurales se trate de una simple bacteria o de una célula de algún organismo mucho más grande. Esta uniformidad se encuentra extendida a todos los seres vivos, pertenezcan a la familia o reino biológico que pertenezcan. Vivan en el hábitat que vivan.

Si pensamos únicamente en la superficie del planeta, la vida se extiende por todas partes. Pero si consideramos el planeta como un todo, desde su centro hasta los límites de la atmósfera, la biosfera se nos presenta como una delgada capa superficial extendida entre la lava ardiente del manto terrestre y el aire gélido de la estratosfera.

Y un poco más allá: si imaginamos la vida a escala del Universo, hay que reconocer que apenas existe.

Es fácil pues llegar a la conclusión de que si la vida está tan extendida por la Tierra y apenas existe en el Universo ello es debido a que no puede subsistir más que en unas condiciones muy particulares. Idea fácil de comprender si comparamos las suaves y estables condiciones que a través de los tiempos han dominado en nuestro planeta con la hostilidad que caracteriza al resto del Universo conocido.

Pero volvamos de nuevo a la escala terrestre y a nuestro estándar biológico.

A pesar de la suavidad y estabilidad de las condiciones ambientales del planeta, no se nos escapa que hay muchas zonas en las que las condiciones dominantes resultan demasiado restrictivas para ese estándar.

Los microorganismos, por ejemplo, han conseguido sobrevivir y desarrollarse en muchos lugares gracias a que han sido capaces de desarrollar estrategias de adaptación altamente eficaces de cara a las extremas condiciones a que han sido sometidos: temperaturas demasiado altas o demasiado bajas, presión excesiva, presencia de sustancias químicas destructivas, etc.

Estos procesos de adaptación han ido mejorando progresivamente a lo largo de millones de años de evolución. Y aunque el número de especies capaces de sobrevivir en estos ambientes extremos es muy inferior al de las que viven en condiciones, digamos, "normales", no cabe duda de que llegar a comprender los mecanismos de adptación de estos microorganismos y las condiciones en que se producen, nos ayudaría sobremanera a comprender muchas, y muy complejas cuestiones relacionadas con los principios básicos de la vida y su origen en la Tierra, con su diversidad y con sus límites.

Llegados a este punto, basta mirar a nuestro alrededor para ver que estos microorganismos no interesan ya sólo a los científicos. La industria mundial está invirtiendo millones de euros en investigación básica sobre ellos porque han comprendido que su mejor conocimiento puede aportar grandes beneficios en todos los terrenos imaginables. Basta citar como ejemplo el caso de las llamadas "extremozimas" (enzimas de los micoorganimos extremófilos) que ya están siendo utilizadas en docenas de aplicaciones de todo tipo (PCR: Taq-polimerasa).

continuarLa similitud fundamental de todos los seres vivos