Bacterias marinas

En las zonas cercanas a la costa, lógicamente, los bacterias encontradas guardan una relación más o menos directa con las de tierra, pero en mar abierto, sus características pecualiares hacen que podamos hablar con un poco más de consistencia de microorganismos autóctonos del mar. En realidad, el que sean generalmente halófilos y psicrófilos facultativos es la única característica que los distingue de especies terrestres directamente emparentadas y con metabolismos similares. Desde el punto de vista sistemático no se puede hablar de ninguna unidad específica ya que los microorganismos del mar se reparten en númerosos géneros y especies, incluyendo como ya hemos dicho, especies de tierra. De hecho, hay autores (Scholes y Shewan, 1964) que ponen en duda la existencia de bacterias específicamente marinas.

Una buena cantidad de bacterias marinas son halófilas, o sea, necesitan una determinada proporción de ClNa en el medio en el que viven (entre 25 y 40/mil) y no crecen, o crecen mal, en agua dulce. Se trataría en realidad según Larsen de organismos levemente halófilos (los halófilos moderados necesitan concentraciones entre 50 y 200/mil y los halófilos extremos entre 200 y 300/mil). Otra serie de ellas son simplemente halotolerantes y pueden crecer perfectamente en agua dulce.

Una gran parte de los organismos marinos se desarrollan perfectamente a temperaturas de entre 0 y 4ºC (psicrófilos) y aunque la temperatura óptima de desarrollo de muchos de ellos se encuentra entre 18 y 22ºC pueden también crecer bien a 0ºC o menos (psicrófilos facultativos). No se debe perder de vista que en un 90% del medio marino la temperatura habitual está por debajo de los 5ºC, lo que hace que los microorganismos psicrófilos tengan mayor importancia de la que se pensaba hasta hace poco.

Por la misma razón expuesta al final del párrafo anterior, en el medio marino tienen considerable importancia las bacterias barófilas y barotolerantes.

Los estudios realizados por Zobell y Upham (1944) y Moriarty y Hayward (1982) indican que aprox un 90% de las colonias que crecen en placas de agar sembradas con agua de mar son Gram-negativas. Según Zobell (1946) un 80% aprox son móviles con flagelos. Según estos mismos estudios, los microorganismos Gram-positivos esporulados no abundan en la columna de agua aunque su importancia es mucho mayor en los sedimentos.

Morfológicamente hay muy poca homogeneidad. Las formas celulares son muy variadas, apareciendo representantes de los grupos fundamentales (cocos, bacilos, vibrios y espirilos), aunque, como ya hemos señalado, abundan mayoritariamente los bacilos Gram-negativos, flagelados y no esporulados.

MacDonell y Hood (1982) informaron del hallazgo reiterado en la costa americana del Golfo de las denominadas ultramicrobacterias, capaces de atravesar los poros de los filtros de membrana de 0.2 micras. Suelen ser bacilos muy cortos y pertenecen a los géneros Pseudomonas, Aeromonas, Vibrio y Alcaligenes. Tal vez se relacionan con las formas subdesarrolladas descritas ya por Jannasch en 1955.

Una gran mayoría de las bacterias marinas son anaerobios facultativos y crecen mejor con oxígeno que sin él. Son relativamente escasas tanto las especies aerobias estrictas como las anaerobias estrictas.

En líneas generales, y aunque pueden utilizar concentraciones muy bajas de nutrientes (cosa bastante general en el medio marino), crecen mucho más lentamente en los medios de cultivo que sus colegas terrestres. El acusado pleomorfismo que muestran en los cultivos (formas celulares diferentes en un mismo organismo) puede deberse justamente a esta adaptación a la escasez de nutrientes.

Encontramos entre las bacterias marinas sistemas metabólicos muy variados y aunque son capaces de utilizar nutrientes de tipo muy variado, las hay que están altamente especializadas en la utilización de determinados sustratos nutritivos.

Las bacterias proteolíticas parecen abundar más en el medio marino que en otros tipos de biotopos, a pesar de lo cual casi no existen compuestos orgánicos naturales que no sean utilizados por unas u otras. Las hay que desdoblan azúcares o grasas y también compuestos de elevado peso molecular (celulosa, agar, quitina, hidrocarburos …). Las hay que realizan el proceso de desnitrificación o el de desulfuración (abundas éstas, sobre todo las desnitrificantes, en los sedimentos anaerobios).

Se han aislado también bacterias fotógenas, capaces de transformar la energía química en energía luminosa, que viven de forma libre o incluso como simbiontes en los órganos luminosos de algunos cefalópodos y teleósteos. Rheinheimer cita como ejemplo especies de los géneros Photobacterium y Vibrio.

La mayoría de las especies bacterianas encontradas hasta ahora en el medio marino pertenecen a las Eubacterias y entre ellas son bastante frecuentes especies pertenecientes a los géneros Pseudomonas, Beneckea, Spirillum, Alcalígenes y Flavobacterium, siendo las especies del género Bacillus particularmente abundantes en los sedimentos. Las investigaciones más recientes señalan sin embargo la presencia mucho más abundante de lo esperado de microorganismos pertenecientes al grupo de las Arqueobacterias.