La cadena alimenticia en el mar

El estudio de un ecosistema (una charca intermareal en nuestro caso concreto), una vez definido el biotopo en el que se circunscribe, presupone un trabajo previo bastante complicado: el censo de las especies que lo pueblan. La complejidad viene dada por el hecho de que, a no ser que se empleen procedimientos muy especiales, acaban dejándose de lado a los grupos microscópicos como las bacterias o los protozoos y a los organismos de tamaño menor no cuantificables a simple vista. Una vez que se conocen las especies que viven en el ecosistema, hay que tratar de definir las relaciones que se establecen entre ellas.

Para la mayor parte de los seres vivos, una vez asentados en un entorno adecuado, el problema primario de cara a su subsistencia es la alimentación. Por lo tanto, el estudio de las relaciones interespecíficas en el ecosistema pasa, de forma ineludible, por el estudio de las necesidades alimenticias de cada especie. El intercambio materia/energía en el seno del ecosistema, o sea, el problema de la alimentación, es más complejo de lo que a simple vista pudiera parecer, y su estudio permite definir un complejo entramado de relaciones que, la mayoría de las veces, hay que conformarse con esquematizar en sus aspectos más aparentes.

Una cierta cantidad de vegetales, algas en su inmensa mayoría, viven en el mar. Buena parte de esta masa vegetal está constituida por una gran variedad de algas microscópicas que constituyen el llamado FITOPLANCTON. Todos estos vegetales, utilizando las radiaciones solares, transforman las sales minerales y el gas carbónico disueltos en el agua para sintetizar su propia materia orgánica, y poder así crecer y reproducirse. Estas algas microscópicas, junto con las grandes algas, son seres autótrofos, o sea, que fabrican su propia comida, y son los únicos en el ecosistema capaces de crear materia orgánica a partir de materia mineral y energía solar, por esta sencilla razón se las conoce con el nombre de 'PRODUCTORES PRIMARIOS'.

El fitoplancton sirve de alimento a una gran cantidad de animales de pequeño tamaño que flotan pasivamente en el agua, y que constituyen el llamado ZOOPLANCTON. Pero además, el fitoplancton y las grandes algas sirven también de alimento a otros animales herbívoros mayores tales como crustáceos, moluscos o peces. Este conjunto de animales heterótrofos, o sea, incapaces de fabricarse su propia comida, tienen que alimentarse de forma ineludible de aquellos productores primarios, por eso justamente son llamados 'CONSUMIDORES PRIMARIOS'.

El zooplancton, a su vez, va a servir de alimento a otros animales heterótrofos de mayor talla. A estos animales carnívoros, que se alimentan de otros animales, se les llama 'CONSUMIDORES SECUNDARIOS'.

De este somero análisis se obtiene una conclusión inmediata: hay seres vivos que, aun perteneciendo a grupos sistemáticos diferentes, juegan un papel similar en el ecosistema ya que pertenecen al mismo nivel alimenticio, o 'NIVEL TROFICO'.

Los distintos niveles tróficos dependen unos de otros a través de una serie de complejas relaciones y, a modo de eslabones, conforman lo que se llama una 'CADENA ALIMENTICIA' o 'CADENA TRÓFICA'.

La cadena alimenticia que acabamos de describir es la más evidente dentro del ecosistema marino, pero no es la única. Las deyecciones de muchos consumidores primarios y secundarios (y sus propios restos cuando mueren) contienen materia orgánica aun utilizable, y hay seres vivos que se alimentan de esas deyecciones o restos, consiguiendo una degradación casi completa de esa materia orgánica. Estos seres, que integrarían una nueva cadena alimenticia, son los llamados 'DESCOMPOSITORES'.

Hay que recalcar aquí la gran importancia que tiene para el mantenimiento de la vida, la necesidad de equilibrio permanente en todos y cada uno de los niveles y entre todos y cada uno de ellos, ya que la rotura de un simple eslabón, rompe la continuidad de la cadena: la desaparición del fitoplancton conlleva la del zooplancton, por consiguiente, la de los consumidores primarios, que acaba llevando inevitablemente a la desaparición de los consumidores secundarios.

La noción de cadena alimenticia es pues válida en ciertos casos sencillos y muy útil para exponer todos estos fenómenos, pero es, por lo demás, bastante simplista. En la realidad, las cosas son mucho más complejas, y sería más exacto hablar de una 'RED TROFICA' muy complicada que une a todas las especies que viven en la charca intermareal y que contempla todos los intercambios de materia y energía que se producen en el interior del ecosistema.

A un nivel más general, considerándolos como un pequeño microcosmos dentro del macrocosmos global que es la biosfera de este nuestro planeta Tierra, estos ejemplos referidos a las charcas intermareales, se integran como una parte del todo en el sistema global de los ciclos biogeoquímicos.