Ecología de las algas

Como todos los organismos vivos, las algas están sometidas a la serie de condicionantes vitales que constituyen su propio hábitat marino. El paisaje algal que encontramos en las costas es el resultado de la adaptación a estas condiciones.

La presencia de las algas se halla limitada por la luz, que necesitan para la fotosíntesis. De manera que se hallan restringidas a las profundidades en las que existe suficiente iluminación. La turbidez elevada en el mar restringe la iluminación y por consiguiente el crecimiento de los vegetales, y sólo determinadas especies son capaces de vivir en la iluminación reducida caracteristica de las cuevas, etc.

Debe pensarse que la región europea presenta una gran va riedad de hábitats marinos, tanto en lo que se refiere a las condiciones físicas imperantes como en variedad de sustratos sobre los que pueden crecer las plantas. Como ya se ha mencionado, la zonación de los organismos es una característica fundamental de la costa. Por lo general las algas verdes crecen en la parte más elevada de la costa rocosa, donde quedan al descubierto cuando baja la marea o en charcas. Las algas pardas suelen formar una sucesión característica desde la parte más elevada a la más baja de la costa, por ejemplo: Pelvetia canaliculata, Fucus spiralis, Ascophyllum nodosum, F. vesiculosus, F. serratus y algunas Laminaria spp. Las algas rojas prefieren por lo general una menor exposición al aire y crecen hasta las mayores profundidades marinas.

La luz, condición esencial

Las algas son vegetales fotosintéticos por lo que la luz se convierte en factor indispensable para vivir. Pero no es tan sencillo como suena. La luz es un factor muy complejo que influye de diferentes maneras: según la cantidad (intensidad luminosa), la calidad (naturaleza de las radiaciones), o el fotoperíodo (duración de los períodos de luz y oscuridad).

El fotoperíodo es un factor de gran importancia pero poco conocido actualmente. Sus alteraciones pueden ser responsables del desarrollo de especies estacionales o del desencadenamiento de cilos de reproducción.

La calidad de la luz está directamente relacionada con las radiaciones diferentes que la componen. Estas radiaciones van siendo absorbidas por la masas de agua a medida que aumenta la profundidad. Las radiaciones de longitud de onda superior a 600 nm (rojo) son absorbidas ya en los primeros metros. A unos 10 m de profundidad en océano abierto y agua clara, el espectro de luz visible se reduce a una estrecha banda entre 450 y 550 nm (azul). En las zonas litorales, que suelen presentar mayor turbided que el océano abierto, el espectro luminoso se estrecha aun más rápidamente y a los 10 m la luz es ya verde.

Hay que tener tambien en cuenta que los distintos grupos de algas poseen, además de clorofila, diferentes tipos de pigmentos relacionados con la captura de la energía luminosa y que, según su naturaleza, absorberán mejor o peor las radiaciones de diferentes longitudes de onda. Recordemos que el color que "percibimos" en un objeto corresponde a la radiación que NO absorbe, correspondiendo la radiación que absorbe al color complemetario del que nosotros vemos. Luego las algas rojas captan radiación verde y las algas verdes captan radiación roja.

Experimentos realizados en laboratorio a principios de siglo indujeron a formular en su momento la Teoría de la adaptación cromática complementaria de las algas, que sirvió de confirmación a la de la Distribución batimétrica en función de las radiaciones disponibles (esto es, que los grandes grupos de algas se distribuyen en profundidad en función de las radiaciones presentes. Así en superficie habría algas verdes en busca de la radiación roja, más abajo las algas pardas y por fin, las algas rojas en zonas profundas de dominio de la radiación verde).

Actualmente, sin embargo, los más amplios estudios biocenóticos y ecosfisiológicos, han señalado la importancia de la intensidad luminosa, es decir, la cantidad de luz necesitada por las diferentes especies de algas. Podemos así distinguir especies fotófilas (necesitan fuerte intensidad luminosa) y especies esciáfilas (especies de sombra).

Se ha concluido que la distribución batimétrica de las especies está limitada en profundidad por su punto de compensación, es decir, el nivel en que la intensidad luminosa es tal que la fotosíntesis y la respiración se equilibran desde el punto de vista del intercambio metabólico

El substrato

Salvo excepciones (algunas formas flotantes como los sargazos del mar de los Sargazos), las algas bentónicas son organismos que necesitan vivir fijados sobre algún tipo de soporte para llevar un desarrollo normal. No poseen un aparato radical y no extraen sus nutrientes del sustrato sino directamente del medio que las baña, por lo que, en principio, la naturaleza química del sustrato no es crucial en su desarrollo y puede ser cualquier tipo de soporte, desde una roca al casco de un barco, incluso cualquier otro organismo animal o vegetal. (de cualquier forma, la textura y grado de cohesión son dos características importantes a considerar en este soporte).

Hay algas epífitas o endófitas (según vivan sobre o en el interior de un vegetal) y epizoicas o endozoicas (sobre o en el interior de un animal). También se conocen casos de algas unicelulares simbiontes de animales (Zooxantelas simbiontes de corales tropicales) y de parasitismo (generalmente alga/alga).

Hay también casos en los que la naturaleza del sustrato influye en la colonización o no por ciertas algas. Las rocas calcáreas están colonizadas por algas perforantes microscópicas (rojas, verdes o azules) que les dan una coloración particular bien visible. Hay por contra especies particularmente calcífugas como el alga mediterránea Rissoella verruculossa.

Factores hidrodinámicos

Directamente relacionados con los movimientos del agua del mar, son muy importantes. Dado lo lenta que es la difusión de las sustancias en el agua se dice que si el agua del mar no estuviese tan agitada la vida en ella sería imposible. En este hidrodinamismo intervienen básicamente las olas y las corrientes, y en algunos sitios, las mareas. En otro apartado ya tratamos estos asuntos con más amplitud (VER).

Llamamos normalmente modo al grado de exposición del litoral al efecto de agitación del agua. Así hablaremos de modo batido y de modo resguardado o calmado, pudiendo darse todos los puntos intermedios. Las poblaciones bentónicas, tanto de animales como algas, varían en gran medida en función del modo.

Temperatura y salinidad

Temperatura y luz ejercen una compleja influencia sobre el desarrollo de las algas y sobre sus procesos metabólicos y reproductores. Hasta tal punto sucede esto que las diferencias anuales de temperatura y el fotoperíodo son factores definitivos en el desarrollo de ciertas especies y en la presencia o ausencia en ciertos lugares. La oscilación de temperatura en franjas de latitud es responsable de la distribución geográfica.

En la zona litoral, sobre todo al nivel del Estrán y si son zonas de mareas fuertes, las variaciones de temperatura son más fuertes que en zonas más profundas del mar, donde hay menos variaciones. Las especies de algas de niveles superiores son generalmente euritermas.

En cuanto a la salinidad del mar (que oscila en general en torno a un 35 por mil) influye también en todo tipo de procesos vitales de las algas. En los medios con salinidad variable (la salinidad oscila a lo largo del tiempo) la tendencia es a la reducción de especies y suelen instalarse en ellos algas eurihalinas. Los estuarios, fuertemente sometidos a los ciclos de marea y las charcas litorales durante los períodos de emersión son lugares que se encuadran en este caso.

Fotografía: Dani Val