La zona litoral

La zona litoral o costera es la parte de la plataforma continental más cercana a tierra firme. Representa la interfase de los 3 grandes medios del planeta (Atmósfera, Hidrósfera y Litósfera) por lo que presenta características muy peculiares, como por ejemplo, los cambios del nivel del mar o mareas y la erosión, que depende entre otros factores de la dirección del viento, de los materiales geológicos que forman la costa, de la intensidad de las mareas y corrientes, de la orientación de la propia costa, etc. Todos estos factores hace que cada zona costera presente características muy particulares.

Abarca el 10% de la superficie oceánica total e incluye una serie de biotopos más pequeños: costa propiamente dicha (playa y acantilados), marismas, dunas, estuarios, etc. La longitud de las costas del planeta es de unos 150.000 Km

En estos medios hay gran actividad biológica, ya que el dominio continental aporta regularmente nuevos materiales a estas zonas limítrofes del mar. Existe una alta productividad primaria debida sobre todo al fitoplancton y a las algas. Por contra, también son zonas en las que se acumulan desperdicios y restos que producen contaminación ambiental (petróleo, vertidos).

Tipos de costa

Aunque no hay dos trozos de costa exactamente iguales, se pueden hacer generalizaciones que nos permitan utilizar características fácilmente apreciables para definir modelos elementales del perfil litoral como el tipo de erosión básico, los movimientos epirogénicos que las formaron, el sustrato rocoso dominante o la fuerza del oleaje y del viento.

Según el tipo de erosión:

Costa de tipo Atlántico: suelen presentar plegamientos perpendiculares a la costa y la erosión diferencial preserva los materiales más duros y desgasta los más blandos con lo cual se interrumpen bruscamente las estructuras geológicas de tierra firme produciendo una costa recortada con numerosos cabos y bahías.

Costa de tipo Pacífico: caracterizada por estructuras plegadas paralelas a la línea de la costa; los Sinclinales quedan cubiertos por el agua y los Anticlinales emergen formando series de islas paralelas a las formaciones costeras típicas de esas zonas.

Según los movimientos epirogénicos:

Costas de Emersión: cuando se forman por elevación de la costa con respecto al nivel del mar, lo que provoca la elevación de la plataforma continental y el consiguiente alejamiento de la orilla de la zona de acantilado. Sería el caso de la costa Sahariana.

Costas de Inmersión: cuando se forman por un descenso de la costa y el correspondiente avance del mar hacia el interior. Estamos en el caso de las Rías gallegas (asccenso del mar por los valles fluviales) y de los Fiordos noruegos (ascenso del mar por los valles glaciares)

Según el sustrato dominante:

Costas rocosas: su configuración puede ser muy variable en función del tipo de roca que las conforme; su perfil varía también con la estratigrafía (si es inclinada, aparecerán muchas grietas y charcas).

Costas arenosas: se forman por la acumulación de grandes cantidades de granos, generalmente de cuarzo, y su configuración depende básicamente del tamaño de dichos granos y de la exposición a la acción de vientos y olas.

Costas fangosas: se forman por acumulación de partículas minerales mucho más finas mezcladas con diversos restos orgánicos; para que el fango se acumule, la costa ha de ser prácticamente llana. Este tipo de costa aparece muy a menudo en zonas de estuarios.

Según el grado de exposición al viento y a las olas:

Costas expuestas: son generalmente zonas de acantilados, poco protegidas, en las que el mar y el viento baten con fuerza; las olas no encuentran freno a su avance y llegan a alcanzar varios metros de altura.

Costas semiexpuestas: son aquellas en las que las olas no rompen con tanta fuerza ya que están más abrigadas y el efecto del viento es mucho menor.

Costas protegidas: aparecen en lugares muy abrigados o rodeados de grandes rocas, por lo que la acción del viento y de las olas está muy debilitada.

Elementos del litoral

Las playas y los acantilados son las dos típicas formaciones costeras de transición entre la tierra y el mar. Unas u otros se formarán en función de factores como la acción conjunta de olas y corrientes marinas o la geología y la propia topografía costera.

Acantilados:

Es muy importante el tipo de roca que exista, pues en función de su naturaleza y del tipo de pendiente al mar, actuará de diferente manera la erosión ambiental con lo que se verá condicionado el hábitat y, por lo tanto, la vida que allí se desarrolle. La roca formada por materiales más o menos blandos, suelen cobijar un número más abundante de seres vivos que la roca dura tipo granito.

Los primeros colonizadores suelen ser los líquenes, musgos y, más cerca del mar, las algas. Cuando mueren estos seres, sus restos forman humus por acción de las bacterias, facilitando así la colonizacion por otras especies más exigentes. Un poco por encima del nivel de algas se establece un conjunto de vegetales que no son específicamente marinos y que presentan adaptaciones para resistir las inclemencias de la zona. Las aves con sus excretas favorecen la formación de humus y por lo tanto el avance de la colonización del acantilado.

Viento, exposición al sol, salinidad, son factores que influyen en gran medida en las zonaciones de estos acantilados.

Playas:

se forman por acúmulo de materiales fragmentarios en la zona litoral, generalmente son materiales finos, de tipo detrítico. En relación con el nivel del mar, la playa queda subdividida en zonas con condiciones específicas cada una de ellas:

Infralitoral - queda siempre bajo el nivel del mar
Mesolitoral o Intertidal - es la zona entre mareas
Supralitoral - la zona superior de la Playa

Hay una clara zonación, apreciable sobre todo en las partes rocosas, lo que significa que las zonas ocupadas por las diferentes especies varían en una banda de anchura, normalmente constante, con leves oscilaciones, y a veces solapándose entre sí, ya que los seres vivos se distribuyen en función de una serie de factores que los condicionan (sequedad, temperatura, salinidad, recorridos y tiempos de las mareas, exposición al oleaje, sustrato). Puede suceder que alguna especie ocupe parcelas de otra especie, estableciéndose competencias. Cuando esto sucede hay que pensar que las condiciones físico-químicas pueden haber cambiado, con lo cual la zonación se desplaza.

Las condiciones físicas son extremas en las zonas de mareas más bajas: charcos intermareales, con una temperatura y salinidad muy variables.
En condiciones normales, en el litoral el número de especies se incrementa al acercarse a tierra lo que refleja que las condiciones físico-químicas son más estables; por el contrario, en zonas de fuerte oleaje, el número de especies se ve limitado pero las que allí habitan están más adaptadas, con lo que se extiende el rango efectivo en donde es posible vivir.

En Galicia hay costas expuestas, semiexpuestas y calmas, estas últimas en el interior de las rías.

En las zonas costeras es vital tener también en cuenta otras formaciones geológicas típicas: lagunas, flechas, barras costeras, etc.

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